viernes, 29 de agosto de 2014

“Edilia” o una forma sub-alterna al sistema de organización Capitalista de David Harvey.

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Me parece más pertinente ubicar a Harvey dentro de la evolución contemporánea de la geografía, considero que hay una vasta información al respecto sobre él y sus obras.

De familia inglesa puritana, David Harvey se engloba dentro del movimiento crítico-marxista en la geografía. Comenzó su trabajo elaborando grandes compendios teorético-nomotéticos emanados de la nueva geografía, la ciencia del espacio o con su más conocida acepción: Revolución Cuantitativa. Fue uno de los acérrimos críticos de la falta de compromiso de aquellos geógrafos que se conformaban con ser parte del neo positivismo disciplinar. Hacía falta, entonces, un verdadero movimiento intelectual acompañado de un estandarte que pregonara la justicia y dignidad social. Dentro de este movimiento es en donde se ubica al presenta autor, y es importante recalcar, su trascendencia e importancia dentro del mundo social de la ciencia.

El presente artículo no sólo es una reseña breve, exhaustiva y un tanto cómica (resultado de extrapolarla con la realidad mexicana) del epílogo de su libro “Espacios de Esperanza”, sino una oportunidad de acercarnos al verdadero pensamiento crítico del autor –basados en muchos de sus sueños-pesadillas- (y no sé si agregar, con el final de una tragicomedia).

Edilia o “haz con ella lo que quieras”. (Sí, eso voy a hacer).

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Eh, perdone,-  ¿sabe usted dónde está Edilia?

-¿Acaso bromea usted buen hombre?

-El camino que usted ve, lleva a la utopía moroniana, en ella se hospedan los más grandes políticos y empresarios de este mundo.

-No, no. Busco Edilia.

-¡Estarás soñando pringao!.

Nota propia del autor: El título me parece relacionado a Idilia, ese amor fugaz no sólo entre personas, sino también hacia el propio espacio (véase Idilio rural). No sé si Harvey juegue con los opuestos, pero… ¿regiona? Región; ¿naciona? Nación.

Primer apartado: El inicio del fin.

Primero debo aclarar que los títulos que le he asignado a cado uno de los separadores del epílogo son emanados de la subjetividad del presente documentador y que me reservo las críticas del buen Harvey, hasta decirme, ¡Braulio, eres un pendejo!

“Un dinero sin valor compra un gobierno sin valor”. (Harvey, 2003: 295) Tiempos apocalípticos sin duda. En tan sólo 7 años (7 número de la buena suerte), el mundo cambia rotundamente. Las instituciones y el sistema que hoy día continua imperando las relaciones económicas y sociales de las personas, poco a poco se desvanecen en un crisol de conflictos, guerras y controles totalitarios propios del gran hermano de la obra orwelliana (todo hombre curioso, sabe que ése no era su verdadero nombre).

El mundo capitalista se debilita, las bolsas de valores desaparecen, los métodos de control de la población caen ante la falta de recursos, los grandes magnates del mundo ya no saben cómo continuar sus vorágines de proteccionismo e individualismo. Todo es un caos para el año 2014 (y creo que este año, no hemos cantado mal las rancheras).

Algunos avances tecnológicos con fines bélicos servirán para forjar una nueva sociedad, basada en el crédito del trabajo (o como yo mejor diría: banco del tiempo). Pero eso es punto y aparte. El mundo pasa sin duda alguna por un estadio previo al colapso. Todos sino viven con miedo, viven con la preocupación de qué pasará con sus grandes inversiones en activos que simple y llanamente, no existen. Esto es lo que se refiere al caos.

Segundo apartado: La organización de la oposición y la fundamentación de un nuevo aparato socio espacial.

Toda aceleración de la desigualdad, lleva consigo una consecuencia: La efervescencia de un pueblo oprimido. Así sucedió en esta caso. Fueron los movimientos sociales quiénes no sólo acabaron con el viejo régimen, sino también crearon un nuevo sistema basado en la sustentabilidad, la racionalidad, la colectividad, y el verdadero desarrollo tecnológico.

¿Qué carajos tiene que ver Edilia en todo esto? ¿Es una mujer? –No. ¿Es una estrella? –No. ¿Es un hipster? –No, es una unidad espacial. ¡Válgame la billetera!. La nueva forma de organización social tenía su base en el hogar (unidad mínima colectiva del sistema), una serie de hogares formaban una vecindad, y una edilia era 20 veces más grande que una vecindad. Además había un sistema de regionas (que abarcaba entre 20 y 50 edilias) y una naciona (conformada por varias regionas). Vaya sistema se ha creado Harvey.

En esta nueva sociedad pos apocalíptica (llámala como quieras, yo sólo propongo algo maldita sea) se reúnen las características más apegadas a una utopía. ¿Sabes por qué? Enumero las que me vienen a la cabeza:

1. No existe más el dinero. ¿Sin dinero baila el perro? En efecto, y con mayor libertad. La nueva sociedad está basada en el trueque, tanto de productos y servicios. El medio más efectivo para hacer de bienes son los puntos, y los puntos los ganas adquiriendo créditos de trabajo (¡Y mis puntos de Soriana qué!).

2. La personas sólo trabajan 5 horas, 3 días a la semana. El calendario ha sido modificado. Se eliminaron los días profanos del sábado y domingo (sí, ya no podrás irte de borracho esperpento). La población tiene derecho a un año sabático cada 7 años, o si lo prefiere, cambiarse a otro hogar en algún otro vecindario, edilia, regiona o naciona (cabe destacar que estos entes se transforman, eliminan y recrean, no son estáticos, ¡así que el planisferio estático de Ptolomeo, no creo que ya nos sea de utilidad!).

3. En vez de haber homogeneizado a la sociedad, la ha misturado al punto que ya no sé si es eclecticismo o todos contra todos. En el mundo ideal de Harvey la marihuana es legal y bastante consumida, existe un mercado de favores sexuales y sí, reconoce que uno de los problemas de ello es la obsesión que genera el acto. No es que se hayan acabado los conflictos, al contrario, los debates con vehemencia son bien recibidos. La sociedad vive en comunidad y se evita a toda costa exaltar el individualismo. Las personas conservan sus espacios privados, con lo necesario para sobrellevar las cosas. Sobre esto quisiera decir que aún siendo una utopía, Harvey acepta el carácter finito del planeta Tierra. ¡En tu cara capitalismo! (Oh no, ya me parezco a él).

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4. Se acabó con toda institución del pasado. En sustitución, cada ciudadano del mundo comienza su vida productiva a los 17 años. Ya no es necesaria la figura de la familia, en el nuevo mundo existen las pradashas, conglomerados de 6 o más personas que se reúnen con el fin de cuidar, amar, y respetar a un nuevo ser humano. Sí, es una sociedad basada en valores. Aún si existiese persona conflictiva, no se ha suprimido la figura del castigo, aunque sí, la del abogado.

el-mundo-sin-abogados[1](no, en serio).

5. La tecnología se desarrollo para aminorar la carga de trabajo de las personas, no para sustituirla.

6. Se conservan las figuras teocráticas, libros en físico, y una vasta cantidad de artilugios emanados de la era de dominación occidental.

Y podría seguir, (o tener un sueño pesadilla, como el de Harvey.

Tercer apartado: ¡Despierta Príncipe de la Esperanza!

Estaba todavía en el Baltimore de 1998 (Harvey 2003: 317). Mala suerte campeón. Lo que sí queda claro es que una forma de organización alterna al capitalismo, no sólo es posible, es necesaria. Una cuestión que quisiera dejar a debate abierto sería: ¿Es posible intercambiar el valor simbólico del dinero sin que haya a quién lo trastoque? Quizá, sólo se vean afectados los grandes potentado del mundo actual, sin embargo, llama la atención como una efímera idealidad puede ser parte de una de grandes alternativas para el mundo actual. Justo al inicio del epílogo mencionaba cómo la sociedad de hoy está destinada a no pensar. Con los ojos vendados, o quizás, sólo eso, viendo.

Quisiera citar uno de los últimos párrafos como cierre de esta entrada:

“¿Dónde está ese orden de unidad, amistad y justicia invocado por Howard? Si mi sueño tenía algunos aspectos de pesadilla, ¿no es cada porción de esta realidad una pesadilla?” (Harvey 2003: 318).

(Iba a poner el video de Porky diciendo eso es todo amigos, pero me dio flojera). FIN.

lunes, 21 de julio de 2014

El Hombre y la Tierra de Reclus: Acercamientos a la obra de un excepcional geógrafo decimonono.

Eliseo Reclus

Embaucado en tiempos de la extinción innata del anecúmene geográfico, nacería en Francia uno de los prominentes geógrafos que, basados en la combinación de academicismo con el encliclopedismo, desarrollaría una vasta obra literaria e informal, alrededor de la ciencia que a título personal, se establece como aquella que aún no renuncia a su carácter universal.

Por mucho tiempo, la obra de Reclus permaneció en el olvido, su posición anarquista, políticamente incorrecta, infantil y vacua como pregonaban Engels y Marx, provocó que sus obras más fructíferas, no tuvieran la difusión necesaria. Aún así, un siglo después o más de su muerte, el pensamiento reclusiano así como su amplio conocimiento físico y humano del mundo, no deja de ser valioso y aún con tintes de actualidad que en su momento, levantaron hasta la más negativa aberración por su idealismo adelantado a su tiempo.

Su ateísmo, el profundo odio que le generó la figura estatal, las obras atroces hacia los pueblos oprimidos, los genocidios, guerras, barbaries agudas y gran cantidades de escenarios o efemérides de álgida inmundicia, acompañaron en su viaje académico y físico, por una gran cantidad de paisajes, derredores, recovecos y medios heterogéneos. Su visión de la geografía no era propiamente de gabinete, para Reclus era necesario experimentar con la magnitud de los 5 sentidos al espacio y paisaje en particular. A sus ojos, la prosa literaria no era más que una ventana cerrada al mudo real, excitante de los conductos con los cuáles, percibimos y sentimos el mundo.

Gran regionalista y personal importante en la empresa de desarrollar una ciencia de paisaje eminentemente francesa, se distinguió del quehacer vidaliano por considerar los grandes problemas urbanos que, desde las postrimerías de la revolución industrial, acechaban los grandes centros industriales urbanos con resultados atroces e infrahumanos. Para la escuela regionalista francesa, la visión de región era meramente natural; para Reclus no, el espacio estaba siendo transformando a pasos agigantados, de ahí su frase de evidente pertinencia: "La geografía no es cosa inmutable; se hace, se rehace todos los días, a cada instante se modifica por la acción del hombre".

Gracias a la consideración de la misma como una disciplina condenada a la percepción de un mundo cambiante y dinámico, su visión del mundo materializada en obras de gran valor histórico, científico y humano, lograría augurar pese a su tiempo e idiosincrasia pasada, situaciones geopolíticas, físicas, económicas, y sociales, que hoy en día son una evidente realidad. 

Desde decir que la próxima potencia mundial serían los Estados Unidos, hasta la liberación mediante fraternidad nacional del pueblo heterogéneo de la India, en el aspecto social, cuya obra “El hombre y la Tierra” se manifiesta como un diáfano gran tratado de la Geografía Humana, cuyos ideales bien fundamentados, terminaron por hacerse realidad.

Pero la obra de Reclus difícilmente se queda materializada en un sólo libro lleno de fragmentos, no, por encargo de la Sociedad de Geógrafos francesa y la casa editorial Hachette, publicó en 19 tomos de gran contenido físico y humano, su obra “Nueva Geografía Universal”. Para materializar tal tumulto incalculable para un hombre moderno hoy en día, recolectó información hemerográfica del mundo entero y además, interactuó de forma directa y vivencial, con una buena parte del mundo hasta ese entonces emergido.

Reclus, a diferencia de grandes geógrafos emanados de la nobleza como Alejandro de Humboldt, tuvo una infancia y juventud humildes, con lo necesario para vivir. Trabajó desde muy joven y lo hizo de igual forma en sus más grandes viajes y expediciones a lo largo del mundo. Quizá, no tuvo la facilidad y tranquilidad de otros grandes eruditos en la materia, pero fue su gran percepción geográfica, así como su gran hábito de la escritura, lo que potenció y ennobleció sus obras.

Leerlo, es profanar el gran vacío (o acierto) disciplinar que ha supuesto la dicotomía de la geografía. Aboga por una eminente ciencia del espacio holística, consciente de considerar hasta el más mínimo detalle del medio y del hombre en perpetuo convivio. Empero, la gran diferencia de Reclus respecto a otros geógrafos de la época es abogar por esa libertad e igualdad entre los individuos, pero sobre todo, por el libre albedrío y accionar del hombre. En su obra se logra avistar el concepto de ciudadanos del mundo. Busca la forma en que el hombre puede usufructuar libremente el bien que le ha sido relegado por el estado: La tierra.

¿Es acaso un sueño guajiro el pensar en un mundo libre? ¿en un mundo próspero? ¿en un mundo en total armonía? La respuesta, ciertamente, es complicada. Sin embargo Reclus logró avizorar un mundo diametralmente opuesto al emanado de su idealismo, ¿por qué? He ahí la importancia de su obra, a pesar de su postura política que ciertamente, es respetable e individual, leerle es entender al mundo, es poner en práctica una dialéctica cercana con el medio y los diversos fenómenos que nos envuelven diariamente. Geógrafo ecuánime sin duda, pero también magnánimo ya que en los tiempos de encarcelamiento se mostró siempre firme y estudioso, hoy en día es vuelto a ser considerado por aquellos jóvenes idealistas que sueñan con un mundo semejante al suyo, y que a pesar de saber de la tiranía, opresión y odio que existe entre un universo que naturalmente se divide en oriente y occidente, se mantienen vivos.

jueves, 17 de julio de 2014

Reseña de cátedra: La gestión del Agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara por Heliodoro Ochoa García.

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*Heliodoro Ochoa García es Licenciado en Geografía por la Universidad de Guadalajara. Coordinó el libro: “Gobernanza y gestión del agua en el occidente de México: La Metrópoli de Guadalajara”. Más datos: http://portal.iteso.mx/portal/page/portal/Dependencias/Rectoria/Dependencias/Direccion_General_Academica/Dependencias/CEAPE/Investigadores/Heliodoro_Ochoa_Garcia

Dentro del prólogo del libro anteriormente mencionado, el español y muy seguramente, gran maestro de Heliodoro, Pedro Arrojo Agudo escribió: “En el México urbano interior, la alternativa más barata y viable que queda no es otra que la de la hacer las paces con los ríos y acuíferos” (p. 10). México -de acuerdo con la propia cosmovisión de ambos autores- , se encuentra en una crisis hidrológica, pero no de forma catastrófica, la escasez si bien, es una constante alrededor del mundo (del 100% de los recursos hídricos en el mundo, sólo 1% es agua dulce emanada de embalses, acuíferos, y recursos potamológicos) en el país, lo es así por un gran desequilibrio respecto al acceso del vital líquido. Mientras que los estados con las mejores bonanzas y excedentes se encuentran con una gran carencia del mismo, en los estados nórdicos y áridos, el acceso es casi total.

Dentro de la Zona Metropolitana de Guadalajara (la segunda ciudad más importante del estado mexicano) existe un problema flagrante de acceso al agua potable. Un buen porcentaje de personas son consideradas pobres del agua (puesto que más del 3% de sus ingresos se van en el pago del mismo). Los gobiernos, federales y locales, han intentado mantener el acceso al agua aún y con grandes explosiones demográficas y de la mancha urbana. Las decisiones emanadas de la cosmovisión ingenieril, han provocado la devastación, el empobrecimiento y la decadencia de una gran parte de los vasos lacustres que alimentan la urbe. Tanto la Comisión Nacional del Agua como la Comisión Estatal, han buscando soluciones para paliar sus errores en la cuenca del río Verde. La Presa el Zapotillo apenas y es una de tantas estratégicas, que entre el estado y el gremio empresarial, buscan saciar la sed de Guadalajara y León, Guanajuato.

Lo que se buscan en el fondo, es la explotación privada de un recurso que por mucho tiempo ha sido utilizado de forma libre por los agricultores y ganaderos, en este caso, de los Altos de Jalisco. El patrocinio de organismos estatales le da a las obras tintes positivos, pero la falta de una verdadera consulta ciudadana, ha sido un elemento constante, tanto en la elaboración de las manifestaciones de impacto ambiental, como en las asambleas entre eruditos y conocedores del tema. El resurgimiento de los tandeos (que no otra cosa que cortes en el servicio a diferentes colonias cada cierta cantidad de días) busca hacerle creer a la ciudadanía que la culpa es de ellos, que si el lago de Chapala no alcanza niveles adecuados es por la explotación inadecuada y completa falta de conciencia al usufructuar el agua.

Aún y considerando que cada año, a Chapala se le resta 10% más de lo que debería de acuerdo a los balances hídricos, el problema estriba en grandes vergüenzas políticas cuya materialización se encuentra en aquellas obras que por algún tiempo, dotaron de agua a la ciudad. Mientras no se entienda el concepto de gobernanza y se aplique a cabalidad, tanto las obras de sobreexplotación, como de ingeniería que poco toman en cuenta a los hombres que habitan el territorio, no existirá un verdadero enfoque de sustentabilidad, tan requerido en nuestro días.

Las grandes presas en Jalisco junto con otro complejo más en el país, representa más de 70% de la inversión en infraestructura pública del país en ese rubro. Claramente, existen relaciones verticales de poder, en dónde las decisiones son tomadas desde arriba, menoscabando la opinión pública y de aquellos actores afectados. Tal como el expositor dijo de forma chusca y afable: “Aún continuamos dependiendo de la Virgen de Zapopan y el Dios Tláloc”, y no es para menos, la región de los Altos de Jalisco es un área con gran dependencia de la precipitación pluvial. La carencia de las mismas y los años con canículas más difíciles y secas, ha provocado una sobreexplotación en los mantos freáticos. El conflicto, tanto del complejo Zapotillo como facsímiles, gira en torno a las aguas superficiales. Las concesiones de explotación se hayan en manos de grandes productores, y por ende, el acceso diferenciado del cuál se hace cita al principio del presente resumen, es indudablemente diáfano.

Las propuestas o alternativas que el autor propone no giran en torno a si la explotación del recurso deba estar en manos privadas o públicas, tecnologías hay, pero los insumos monetarios destacan por su ausencia. En una gestión que verdaderamente sea participativa propone ejercicios abiertos en la gestión del agua, aumentar consultas a la ciudadanía, consultas participativas tanto con expertos como con actores afectados. En pocas palabras, dejar de lado aquel tecnocratismo que nos ha llevado a la situación en donde estamos ahora.

Para la exponentes, tanto del profesor Bogart (autor de “Los señores del agua”) cuya crítica giró en torno a la apatía e indiferencia del pueblo tapatío respecto a la administración y distribución hacia sus hogares del vital líquido, como para Heliodoro, dejan claro que, aún y pudiendo existir formas pacíficas para sustituir al poder ominoso que ostenta los recursos, el mismo ciudadano tapatío debería ser más renuente y crítico, sin menoscabar o realzar sin conocimiento alguno, las obras en inversión pública que giren en torno al agua.

En opinión del prof. Zeromski del Departamento en Geografía y Ordenación Territorial debería existir un enfoque complementario e integral, no una alternativa que sustituya el problema del agua. Debería verse al recurso como un bien de seguridad nacional y de la vida. Lo que es seguro y cuya experiencia positivista o teocrática nos ha dejado, es que sin el vital líquido, el hombre simplemente no puede vivir. Es necesario, delante de todo esto, iniciar un gran debate del cuál surjan las soluciones que acaben con la situación tan nefasta que opera hoy día. El agua es, y siempre seguirá siendo…. vida.

Agua Humanidad, Agua Ciudadanía, Agua Comercio y Agua Delito: Las cuatro aseveraciones necesarias en la jurisdicción.

sábado, 5 de julio de 2014

La Topofilia de Yi-Fu Tuan: La relaciones sentimentales entre el hombre y lugar.

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“Topofilia es el lazo afectivo entre las personas y el lugar o el ambiente circundante” (Tuan 1974: p. 11)

Antes de dar inicio a la exposición de ideas y experiencias extra personales que me ha dejado la obra del geógrafo humanista Tuan, quisiera agradecer a uno de mis profesores el haberme inculcado cierta curiosidad por la obra del chino americano, algunos colegas que han ojeado la obra refieren que parece desenvolver una temática filosófica de la geografía, nada más alejado de la realidad. El libro en realidad es un largo ensayo. Originariamente, se publicó en el año de 1974, tiempos en dónde estaba apareciendo una de las corrientes más contemporáneas de la disciplina, ella es: La geografía humanística y en específico, la geografía de la percepción.

Pareciera en primera instancia, que el tópico debería ser abordado desde una perspectiva sociológica o antropológica, sin embargo, no hay que pasar por alto que el concepto de lugar es clave en geografía. Sin él, la disciplina podría ser proteiforme, es decir, adquiriría conocimientos diversos, pero sin un constructo en particular. Sin duda, para acercarse al sentido topofílico debería de entenderse que un lugar, a diferencia de una localización, se mueve constantemente y guarda un significado, un símbolo colectivo o individual en la sociedad. El tiempos de los bien llamados “Lugares mercancía” de I. Wallerstein, la obra de Tuan adquiere tintes de renovación. Discernir las relaciones entre el medio y el hombre desde la propia cosmovisión de los hombres es una forma en que se puede recuperar la historia e identidad del lugar.

La obra guarda en sus páginas un sin fin de ejemplos, que sin duda, la hacen una baluarte y lectura obligada para cualquier geógrafo que desarrolle investigación o trabajo académico relacionado a los topónimos. Va de lo particular a lo general, y del pasado al presente. Intenta justificar la definición de Tuan, pero más allá de ello, logra cautivar al lector y hacer que se pregunte una cuestión elemental: “¿Cuál es mi relación con el lugar? Entre el odio u amor, simbolismo o ausencia de significado, o arraigo y emancipación hay una cuestión básica que no puede ser desapercibida: En el curso de la historia de la humanidad, el significado de cualquier lugar ha cambiado en detrimento de aquellas relaciones cósmicas, por otro en dónde simplemente se vuelven un elemento económico.

Tuan ayuda a entender que más allá de todo ello, existen lazos afectivos incuestionables entre las personas y el medio que las envuelve. A pesar de que en el occidente del mundo se ha estimulado la experiencia visual sobre cualquier otro sentido, para tener una experiencia completa, vívida y elemental con el entorno es imprescindible utilizar los 5 sentidos. No hay forma de contemplar un paisaje, sin los sonidos, olores, sensaciones, o sabores que se manifiestan cuando un ser en particular se postra ante él. La unión entre el hombre y la naturaleza, carece de cualquier artefacto tecnológico, no requiere gran conocimiento del medio, pero en cambio sí se necesita saber percibirlo, dejarse acariciar por la brisa y el viento, el olor a tierra mojada provocada por los actinomicetos, el saber agrio de una roca que se intenta categorizar, el cántico de las aves, insectos, o mamíferos. Todo, el acercamiento entre ambos elementos es un microcosmos en dónde el hombre se acerca con su origen y su fin.

Así, con una exposición nítida, clara y de fácil aprehensión, la obra acerca al lector a un mundo diametralmente opuesto a esas aproximaciones positivistas dominantes en casi cualquier disciplina. Es anticientífico si se quiere, puesto que el amor que se tiene hacia el espacio o el lugar no se ve, mide o percibe; se vive, siente y quiere.

*Recordando la definición que el mismo Tuan hizo de la Geografía: “El estudio de la Tierra, como hogar de la gente”, se logra avistar de forma tácita, el sentido del lugar y la topofilia.

jueves, 19 de junio de 2014

El suicidio de un geógrafo.

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Desde la reciente publicación en el portal cultura colectiva, donde se presenta el trabajo de Donna J. Wan, referente al paisaje de los suicidas (http://culturacolectiva.com/donna-j-wan-el-paisaje-de-los-suicidas/), no me ha dejado de cautivar la idea disciplinar del ocaso o fin de un geógrafo en específico.

¿Qué provocaría que un geógrafo dejara de ser él mismo? No necesariamente se relaciona con la idea biológica de la conclusión vital de un ser humano relacionado, sino de las razones o conductos por los cuales, una persona con la filiación o interés por la disciplina, quedara escindido de la razón de ser propia de la misma. Para muchos, la ciencia geográfica no es más que un complejo de conocimientos relacionados con el cuerpo vital de un estado en particular. Aun en nuestros días, la idea se remite a su raíz griega de geo Tierra, y graphia Descripción.

Resta decir que esas ideas pecan de obsolescencia y marchites. Dentro del pensamiento geográfico existe un consenso generalizado que versa precisamente, en que el objeto y el carácter de la disciplina, responde al interés de un conocimiento de las relaciones entre el hombre y el medio que lo circunda. Por ello, la centralidad predominante del espacio geográfico es una k (constante) casi en cualquier trabajo relacionado a ella. No obstante, al ser una ciencia que se encuentra entre los límites de varias disciplinas afines, y cuya heterogeneidad temática puede llevar a la indefinición, debe reconocerse que en más de alguna ocasión, se generarán contenidos superfluos, que no respondan a la esencia competente.

Pues bien, el verdadero “suicidio” que cometería algún sujeto miembro de la praxis geográfica se daría, en strictu senso, cuando de forma inadvertida el contenido de su trabajo estuviera cargado de términos y comentarios afines, pero con una resolución hipotética exógena y distante. Así por ejemplo, al haber finalizado el estudio de una ecosistema en función de los linajes taxonómicos de alguna especie en particular, y no de su distribución, conexiones, especialización, o dispersión espacial, se estaría cayendo en un campo afín a la disciplina (Biología), para responder (desde esa perspectiva) a una problemática como tal.

El suicidio de un geógrafo está íntimamente relacionado con una débil franja disciplinar que lo une y separa de ciencias afines. Su carácter dicotómico físico-humano, sus diversas corrientes y escuelas, y la amplia gama de problemáticas que pueden ser abordadas desde y para la geografía no deben nunca de desviarse de los fines y objetivos preconcebidos. Así pues, el suicidio se relaciona con los aportes vacuos, ignorancia disciplinar, abandono irremediable en pos de una técnica o ciencia afín, desapercibimiento de la perspectiva espacio-paisajística-temporal, y otras que en menor medida, dilapidarían el quehacer del especialista del hombre y la tierra.

¿Es acaso la imagen que de archivo propio anexo a la presente entrada, la imagen que ve un geógrafo antes del suicidio? Temo que no, tampoco es hoy en día una de las más recurrentes debido a la gran concentración demográfica en la ciudad. Lo que representa es, en esencia, esa imagen de un espacio que está siendo transformado por la mano del hombre y su madre naturaleza. Más allá de lo visible, se encuentra lo que Pierre George considera invisible, aquellos derroteros históricos, aquellos elementos que provienen de otras partes, aquel espectador que se encuentra fielmente, al borde de la catarsis y diálogo con la naturaleza.

Recordando a Octavio Paz: “Algunos intentan salvar al mundo, otros leerlo, nosotros (los geógrafos) queremos hablar con él”.

jueves, 12 de junio de 2014

Análisis del cambio de la nomenclatura en las calles del centro histórico en el porfiriato y después de la revolución mexicana en la ciudad de Guadalajara, Jalisco.

Zerecero Cisneros Braulio

Sábado 7 de Junio de 2014.

Fuente: ITES0 (2011)

Introducción

La ciudad de Guadalajara a lo largo del tiempo, ha sufrido por una evolución constante y acelerada desde la década de los 30’s del siglo XX (Iteso 2001: p. 34). Sin embargo el proceso del cambio en la nomenclatura de calles y avenidas ha sido una realidad desde los tiempos de la colonia hasta la actualidad (año 2014). Los nombres que guarda cada una de las vialidades, refleja un proceso histórico de imposición, renuencia o continuidad, de términos onomásticos como sustantivos referentes al lugar. Develar cuáles han sido los cambios y las razones por las cuáles se efectuaron, ayuda a comprender que no sólo ha existido un proceso de expansión de la mancha urbana, sino grandes transformaciones sociales acaecidas por sucesiones políticas, menciones honoríficas, peticiones religiosas o adaptaciones de la ciudad a un nuevo esquema de modernidad tardía.

Por ello, develar cuáles han sido las razones por las cuáles la nomenclatura cambió de nombre antes del porfiriato y después de la revolución ayuda a comprender no sólo los efectos de la sucesión de una república dictatorial a una federal, sino también una serie de transformaciones urbanas que en varias ocasiones, han lapidado referencias al lugar en apoyo a conmemorar aquellos acontecimientos y personajes que se inmiscuyen en el proceso de la creación de un estado mexicano, no así en la consideración de los devenires sociales y espaciales de una ciudad de tradición conservadora, como lo fue en algún momento Guadalajara.

No es suficiente considerar exclusivamente la premisa de que la única razón que motivó tales cambios, fue la sucesión de diversos estadios políticos en el país. Si bien es cierto que hay una predominancia en las razones políticas por las cuáles la nomenclatura se vio seriamente afectada, existen casos en los que muy al contrario de lo que se pudiera pensar, hubo cuestiones inherentes a las transformaciones urbanas, influencias sociales, resistencias, e inclusive desestimación de su nombre actual oficial debido a que la vox populi ha conservado los viejos referentes en el imaginario colectivo.

Por ello, con el fin de esclarecer aquellos detalles diferenciales que han propiciado los cambios en los nombres de las calles en la ciudad de Guadalajara, se detalla en el ensayo el ejemplo de sucesiones toponímicas en 75 vialidades consideradas como históricas que integran la traza urbana (Villaseñor, 1986) para explicar de manera alterna e innovadora, una serie de efemérides, detalles de personajes históricos o simplemente referencias a los lugares que han caracterizado a algunos de los caminos, andadores o vías de comunicación en el centro de la ciudad y sus alrededores (Anexo Mapa 1). Por ello, se ubican en un mapa sencillo los nombres anteriores (Anexo Mapa 2) y las razones por las cuáles cambió la nomenclatura de la arteria en la misma ubicación (Anexo Mapa 3).

El ensayo está estructurado de acuerdo a la información que contiene la tabla (Anexo 4) cuyo material es parte de la indagación inicial (de forma somera) referente a los cambios y sus razones de la propia nomenclatura. Naturalmente no todas las calles han sido consideradas en la elaboración del ensayo. También es importante destacar los diversos vacíos de información que existen en la base de datos referencial, así como la discordancia de las fechas entre ambos cortes históricos.

Gracias a los prontuarios del maestro Epigmenio S. Ibarra (1917, 1930 y 1947), así como su directorio relativo a los cambios en la nomenclatura de calles (1927) devela cómo desde el siglo XIX a la fecha, los nombres adscritos en cada caso se ha ido sustituyendo continuamente. No fue sino hasta el año de 1915 con la introducción de la nueva nomenclatura numérica, en el que se impusieron la mayoría de figuras onomásticas, las cuales pasaron a sustituir las nociones espaciales que guardaban la mayor parte de las vías de comunicación.

Se integra en base a los datos de la tabla y la configuración espacial que guardan respecto a la traza urbana, un análisis enfocado a destacar no sólo los cambios de orden político, sino a explicar cómo por diversas razones, algunas calles tienen un nombre que si bien no es un referente espacial, se establecieron debido a los aportes de algún personaje local, cuya trascendencia fue digna de reconocimiento y dignificación. Asimismo, se intenta explicar la relación entre el crecimiento de la mancha urbana con la nomenclatura, ello con el fin de esclarecer de una forma alterna cómo la apropiación del espacio urbano tiene una íntima relación con los topónimos de las diversas vialidades céntricas y en sus alrededores.

A pesar de los rasgos comunes que tienen la mayoría de los centros históricos en el país, existen particularidades en cada uno de ellos que los hace distinguir de los demás (Pradilla, 2012: Pp. 27). Parte de esa peculiaridad que guarda cuada uno de ellos radica en la configuración que ha adquirido su nomenclatura urbana. Desde la división de la ciudad en dos ejes viales y cuatro sectores con una significación histórico-política[1] , hasta los acontecimientos que marcaron el devenir de una nomenclatura nominal enfocada a realzar los elementos y personajes del México independiente con sus diversas renuencias, han sido partes indiscutibles y singulares de gran parte de las ciudades en el país.

Así, el centro histórico de la ciudad de Guadalajara aún conserva la mayor parte de su traza original ortogonal en el primer cuadro de la misma. Las calles son numerosas debido a procesos de transformación, en los cuáles la ciudad sufrió por un proceso de metamorfosis para darle paso a la modernidad (Iteso 2001: p. 27). Es por ello que una cantidad considerables de calles son producto del crecimiento de la mancha urbana, la cuál trajo consigo sucesiones de abandono del centro y un paulatino poblamiento de las periferias alejadas de los comercios y servicios (Pradilla, 2012: Pp. 28).

Sin embargo, mientras aquellos se fenómenos se suscitaban, la nomenclatura de calles y avenidas en el centro históricos también sufrió de cambios importantes que marcaron el paso de una ciudad tradicional en dónde sus nombres hacían alusión a los elementos del entorno, a otra cargada de nombres cuya significación dentro del imaginario social no ha logrado los fines propuestos del estado, y los efectos colaterales son los siguientes: Desconocimiento del papel que jugaron los personajes históricos cuyo nombre es alusivo a una arteria de la ciudad, problemas de orientación debido a la falta de conocimientos tales como la nomenclatura numérica de 1915, desinterés por parte de la ciudadanía a su relación urbana, entre otras.

Las calles y avenidas que ahora cuya razón de cambio fue de orden político tenían una gran significación espacial y guardaban relación que aquello que les circundaba, por ejemplo la calle Madero por mucho tiempo fue conocida con el nombre de Placeres, ello debido a la concentración en sus linderos que un gran cantidad de centros de entretenimiento para adultos (Villaseñor y Villaseñor, 1986). Sin embargo, no todas las calles sufrieron el mismo proceso, algunas conservan referencias religiosas, otras son homenaje a ciertos personajes locales, algunas no cambiaron de nombre debido a la resistencia de los habitantes, unas más se originaron con los procesos de metamorfosis urbana, y pocas se han mantenido con el mismo nombre en el lapso temporal referenciado.

En el caso de las arterias que aún conservan sus referencias religiosas, se encuentra la avenida Fray Antonio Alcalde[2]. Los nombres que ha tenido, se relacionan tanto con el accionar del tal personaje, como con los elementos físicos y arquitectónicos a lo largo de la misma: “Catedral, Soledad, Consulado, Santo Domingo, Modestia, Energía, Firmeza, Templanza, Ocupación, Barranca de Belén”. (Preciado, 1927: p.5). Si bien es cierto que también fue nombrada con diversos valores, ellos quizá estén relacionados con la misma imponencia que ha tenido la vialidad a lo largo del tiempo.

En el caso de las vialidades que fueron un homenaje a personajes destacados tapatíos, podría señalarse el ejemplo de Enrique González Martínez, cuyo legado poético, médico y diplomático, sustituyó a un referente espacial en la nomenclatura, como el caso del nombre Parroquia. Pese a que las calles con menciones honoríficas sean pocas, son una buena alternativa en el modelo calle-personaje, al ser personalidades locales con algún logro o hazaña en particular, se vuelven un sustituto deseable, pese a que desconecta la relación calle-entorno en apoyo al modelo actual onomástico.

Otras vialidades han sufrido por diversos procesos de imposición referente a su nombre original relacionado con algún elemento espacial. Así, las calles históricas como Alameda, Cruz Verde, Hospital, Maestranza, Manzano, Mezquitán o Pavo, aún conservan sus nombres originales y su significación dentro de los entornos que les circunda es mayor, debido no sólo a la renuencia de los propios vecinos sino también al desconocimiento de la ciudadanía en general, al intentar dirigirse a una vialidad con un término, que en la mayor parte de los casos, hace alusión a un interés político de realce hacia ciertas efemérides o personajes relacionados con el actual ideal político del poder.

Por otra parte, aquellas vialidades que se generaron en los procesos de expansión de la ciudad con fines inherentes a la accesibilidad, supusieron el fin de grandes barrios emanados de un modelo de ciudad laberinto, cuyas calles no lograban abrirle el paso a grandes avances tecnológicos del transporte, tal como el caso de los automóviles. Sin embargo, a diferencia de los procesos de imposición de nombres con carga política (a excepción de la Avenida Federalismo, que por su amplitud y longitud tiene un nombre con una clara significación estatal y cuya placa conmemorativa se encuentra en el Parque Revolución), las calles emanadas de la transformación de la traza muestran un cierto equilibrio, tanto en lo referente a su significación espacial, como a la idea original con las que fueron planteadas.

Es precisamente la homologación de la nomenclatura en la mayor parte de ciudades del país, lo que provoca un necesario acercamiento a los localismos y su diferenciación. Según el geógrafo suizo Claude Raffestin (1980) son justamente las homogeneidades las que le otorgan mayor poder a la instancia del estado, sin embargo, el poder de los ciudadanos o miembros de una sociedad se puede adquirir también gracias a la exaltación de la diferencia y la heterogeneidad. Es por ello que las calles y avenidas que cuyo referente nominal, aún aparezca sin alteraciones gracias a la intervención de los sujetos inmersos, se vuelve uno de los principales transectos a seguir y tomar en consideración. La significación y armonía que guardan las calles cuyo referente no ha sido alterado, gozan de una relación simétrica entre hombre-entorno, cuya relevancia estriba en que es una de las principales añoranzas de todo estudio geográfico.

Hablar de aquellas vialidades que aún conserven su nombre es complicado. Algunas sufrieron la imposición de un referente político muy pronto, es decir, cuando la república apenas se encontraba en un proceso de estructuración. Por ello, es difícil hablar de calles (al menos en el centro histórico de la ciudad) que aún conserven su nombre original, sin la intervención de uno o más sujetos de competencia. El estado mexicano ha enfocado sus intentos en el establecimiento de un sistema de referencia con el cuál sus ocupantes sientan orgullo por la pertinencia hacia una nación. La explicación del porqué hoy en día se tiene un sistema de vialidades relacionadas a una serie de añoranzas políticas, aclara el porqué a raíz de un cambio (cuya apariencia pudiera considerarse como intrascendental) logran adherirse en un imaginario social, y provocar reacciones tan diversas, que incluso pueden dañar una identidad local.

Como si hubiese sido una extraña coincidencia, el reemplazo de la mayor parte de la nomenclatura socioespacial de la ciudad, representó un elemento correlacionado con el inicio de la expansión horizontal de la misma y su situación cada vez más dispersa. Así, con el paulatino abandono de las clases potentadas del núcleo urbano hacia los linderos de la misma (Pradilla, 2012: Pp. 28), el centro histórico se volvió un enclave de redefiniciones, cuyas consecuencias son palpables y están a la vista de todos. El nombre de las calles poco se tomó en cuenta al hablar de tales procesos, a pesar de dejar desprovista de significación referencial a más de una vialidad, la cuál pasó a convertirse en un vacío colectivo, y su única representación es la de un estado cuya debilidad, debe ser resarcida a través de la mayor parte de medios posibles.

Así, al estar desprovista de una significación nominal, las calles del centro de la ciudad provocaron una pérdida irrecuperable de identidad. Al deslindar el terruño de la realidad con una serie de simbolismos, en varios casos difícilmente reconocibles, se facilitó un proceso de expulsión poblacional cuyo nexo perdido, intentarían recuperar en otro lugar. La geografía de la emancipación generada, propició y coadyuvó en la actual configuración de la traza y dimensiones urbanas.

El desligamiento de la nomenclatura con el entorno, también es culpable en cierta forma del completo abandono de inmuebles históricos que hoy en día, se debaten en pie. Así, los nombres de grandes políticos liberales, y efemérides revolucionarias e independentistas en lugares inconexos, sólo propició un deterioro en la configuración del núcleo central. Actualmente, la relación de la significación entre hombre-entorno dentro del centro histórico está íntimamente relacionada con el lugar, llámese Catedral, Teatro Degollado, Biblioteca Iberoamericana, Parque Morelos, entre otros, dejan de lado la inexistencia de corredores cargados de historias cuyo olvido, se dilapidó cuando la calle dejó de ser del ciudadano, para convertirse en moza del estado.

Cabe hacer la pregunta, ¿Por qué enfoques tan inusuales logran explicar los cambios en la configuración urbana de una ciudad? En primer lugar debe tenerse en consideración que el nombre establecido en una calle cualquiera guarda una relación tripartita entre sujeto-vialidad-significación. Las relaciones positivas y negativas entre los 3 elementos básicos es facilitada o impedida por un estado que labora mediante relaciones verticales. Las decisiones se imponen de arriba hacia abajo y corresponde al sujeto intervenir con su renuencia para conservar la significación, y por tanto, identidad de su terruño o comunidad.

De no hacerlo, la relación positiva entre los 3 elementos básicos, se verá afectada por la introducción de un elemento exótico. Si bien puede ser la creación de una nueva manzana de suelo urbano, alteraciones en las fachadas y entornos vecinales, nuevos vecinos que migran de otros lugares, y demás elementos importantes, el cambio de la nomenclatura influye y afecta de manera directa, cualquier modificación en la configuración de las diversas calles y avenidas del centro histórico.

En el caso específico de Guadalajara, de los 75 casos, la mayor parte de los cambios corresponden a razones de carácter político. La configuración nominal de la calles del centro histórico parece ser una especie de simbolismo independentista, liberal, anticonsevadurismo, y antidictatorial. Gracias a ello, la historia y característica particular de la ciudad se ha perdido y dilapidado con el paso del tiempo. La población ignora que vive circundada por calles cuyo valor sólo es importante durante lapsos efímeros o intermitentes.

El cambio no supuso una facilitación de las biografías de personajes históricos, que irían a referenciar su espacio vivido. El estado creyó que el simple hecho de enseñar la historia oficial en las escuelas públicas facilitaría la asimilación y adaptación en las personas y sus pensamientos. Lo cierto es que, a casi 100 años de haberse propagado dichos cambios, las calles pierden día a día parte su integridad. Los barrios antiguos que colindan con el centro histórico se vuelven espacios de reserva para el comercio y servicios. Pareciera como si la única oportunidad de restaurar en el imaginario el valor histórico de las calles sea mediante la gentrificación o elitización central de la ciudad, aunque ello no logre recuperar la identidad inicial, que por mucho tiempo representó el devenir armónico del núcleo central.

La ciudad de Guadalajara, y en específico su centro histórico, viven una situación de decadencia cuya explicación se ha remitido únicamente a la evolución demográfica y el crecimiento de la mancha urbana de la ciudad. No es posible concebir ni explicar todo abandono del centro mediante la identificación de patrones en la generalidad. Son las pequeñas especificidades, como el caso de las razones que motivaron el cambio de la nomenclatura en dos periodos de interés particular, las que permiten acercarse tanto a la historia, como a la naturaleza y fundamentación del porqué hoy en día, se vive una situación particular y no otra.

Conclusiones.

El cambio en la nomenclatura de las calles y avenidas tapatías, así como las razones que lo acompañaron, es un elemento importante de análisis para entender de forma alterna, los procesos de re-significación y re-identidad generados a partir de tal acontecimiento. El enfoque ayuda a entender, cómo los nombres que acompañaban a cada una de ellas, guardaba relación con aquello que se desenvolvía en ambas aceras. De importancia secundaria dentro de los estudios inherentes a las transformaciones de las ciudades y sus centros históricos, el presente ensayo ayuda a resaltar la importancia significativa que puede suponer la consideración de la temática dentro de las investigaciones como factor primario.

Dentro de la ciudad de Guadalajara, gran parte de las vialidades sufrieron cambios en sus nombres debido a procesos de realce político hacia ciertos personajes y efemérides relacionadas con los actuales agentes del poder estatal. Así, la ciudad tradicional e históricamente construida perdió parte de su significado en el momento que se rompió la vinculación entre el espacio y la vía de comunicación, propiciando la creación de un centro histórico de los lugares, las iconografías o atractivos dispersos, que no fue posible rescatar junto con aquellos elementos de modos y costumbres, los cuáles se encargaban de dar cohesión y apego al barrio central.

He aquí el momento en que la importancia de la consideración de la nomenclatura de calles y avenidas cobra una relevancia importante, y no solamente secundaria dentro de los estudios sobre expansión de la mancha urbana y el paulatino abandono de la zona central. Como una temática de interés particular, la consideración de dos cortes temporales junto con aquellas vialidades que aún conservan su nombre original debido a la intervención civil o del vox populi, logra resaltar aquellas peculiaridades que marcaron el ir y devenir de una metrópoli en particular, en este caso: el centro histórico de Guadalajara.

Si bien desde un primer momento se infirió que la mayor parte de vialidades habían cambiado de nombre debido a razones de carácter político, también se resaltó la importancia de mencionar y explicar aquellos fenómenos o consideraciones diversas, que marcaron el inicio del periodo referente al nombre de una vialidad en particular. Gracias a ello, con los aún escasos datos que fueron utilizados para redactar el presente ensayo, se logró dilucidar entre razones de tipo religiosa, honorífica, relacionada a las transformaciones de la traza urbana, con la renuencia de una confluencia de ciudadanos particular, o simplemente, aquellas que aún conservan (pese a todos los cambios) su nombre original.

El punto de mayor interés estriba en que contrario a lo que supondría una aproximación apriorística, no todas las calles han sido cambiadas por razones políticas, si bien es cierto que aquellas que aún conservan sus nombres originales, fueron sometidas a un proceso de transformación inducido, los intentos por promover un nuevo nombre de interés estatal no tuvieron éxito debido a que la propia población, no asimiló su decisión y conservó el simbolismo, identidad y relación espacial.

Sin embargo, la investigación aún está lejos de cumplir los objetivos planteados desde un principio, aunque la información pionera que se ha ido extrayendo de diversas obras históricas y contemporáneas da grandes muestras de oportunidad para explicar en una forma alterna, el porqué de diversas alteraciones y expansión de la macha urbana, se necesita recoger las opiniones emanadas de los agentes que han estado relacionados con los procesos de imposición y asimilación de los cambios en la nomenclatura, así como sus percepciones y puntos de vista acerca de los ires y devenires, planteado desde un principio. El acercamiento cualitativo alrededor de los cambios de nombre en las diversas vialidades del centro histórico, ahondará y complementará aquellos estudios que se han quedado en el análisis superficial de las transformaciones urbanas que ha sufrido la ciudad.

No es posible ni deseable limitar los enfoques de investigación en una temática particular, puesto que provocaría la generación de datos similares o continuos. Más allá del encuentro neopositivista y crítico-radical que ha supuesto el abordaje de la ciudad hoy en día por el trabajo geográfico, es importante remitirse a la historia para poder conocer el trasfondo de cambios sociales, políticos, y espaciales que han forjado la situación particular actual, de decadencia en los centros históricos.

La inexistencia de obras bibliográficas cuyo tema central o secundario se encuentre relacionado con el cambio de las calles en la ciudad, supone una oportunidad para la generación de nuevo conocimiento que aliente y ayude a profundizar el abordaje de una temática de gran potencial y pertinencia científica. La perspectiva geográfica ayudará a entender los nexos entre el poder estatal, y los 3 elementos básicos (sujeto-vialidad-significación) tanto en sus relaciones negativas o positivas, dando pautas o recomendaciones para que las situaciones que han provocado grandes pérdidas significativas o identitarias, se intenten paliar o revertir.

El centro histórico no puede seguir deteriorándose mientras se sigue un modelo orientado a la circulación por arterias viales mediante vehículos motorizados. Es importante esclarecer aquellos elementos, fenómenos, efemérides o causas que provocaron la actual decadencia del mismo mediante la mayor cantidad de enfoques posibles. Sólo la complementariedad entre ellos logrará proponer soluciones integrales a un problema de difícil arreglo.

Para el caso específico de Guadalajara, el presente abordaje inicial ha logrado con pocos datos, destacar la generación de ciertas problemáticas a raíz de la comparación en base a dos cortes temporales de la nomenclatura de la ciudad, y las razones que propiciaron el cambio. Así, se ha llegado a la conclusión de que las injerencias políticas en sustitución con relaciones espaciales calle-entorno, han penetrado de forma negativa en el imaginario social, y cuyo poder explicativo podría utilizarse para mostrar cómo un simple cambio referencial en alguna vialidad en particular, puede desatar diversos fenómenos que llevarán, en una mala planeación, a un desorganización y desvinculación espacial.

¿Es pertinente la consideración de la nomenclatura de las calles para un estudio geográfico? A pesar de que en esencia, pueden ser simples placas que ayudan a orientar y facilitar el acceso y movimiento por la ciudad, su función dentro de la ciudad y el imaginario social rebasa por completo la consideración de un simple referente nominal. El nombre de la calle y sus cambios a lo largo de tiempo no sólo explica estadios políticos o formas en que eran nombradas las calles, también develan transformaciones en la urbe, la existencia de diversos elementos del entorno en el pasado, la presencia de límites que ahora forman parte de un continuo urbano, la apropiación y abandono de los espacios, la relación que guarda el nombre de la vialidad con las personas y sus actividades en un momento dado, y algunas complementarias que podrían justificar aún más el enfoque y su relación con la disciplina.

Finalmente, a pesar de que la mayor parte de las vialidades tengan un nombre de referencia política, el control del estado en la nomenclatura no ha podido penetrar de forma apabullante en las personas. Las diversas renuencias y nombre atípicos rodeados por calles con personajes liberales, independentistas o fechas conmemorativas, son los puntos de inflexión que podrían coadyuvar en un futuro no muy lejano en la recuperación de significaciones, identidades, historias, y la restauración de un centro histórico que pide a gritos una peatonización y segunda oportunidad.

Notas


[1] Recordando, la ciudad de Guadalajara además de ser dividida en cuarteles que correspondía a un número determinado de manzanas tomadas en muchos casos, de manera arbitraria pero que facilitaban la numeración de las casas e inmuebles, también lo fue por Ejes y Sectores. El eje norte sur era, en efecto, la Calzada de la Independencia y el eje este oeste o bien, oriente poniente estaba conformado por la Calle Tenochtitlán (hoy Avenida Gigantes), en relación a sus árboles alrededor) y por la Calle Morelos. Los sectores eran el Hidalgo (al noroeste del eje), Juárez (al suroeste), Libertad (al noreste) y Reforma (al sureste). La razón de ser de tal encuadramiento se basó en el personaje-aportación, así Hidalgo abolió la esclavitud y Juárez introdujo la reforma que le quitaba el poder a la iglesia católica.

[2] ALCALDE Y BARRIGA, ANTONIO (1701-1792). Prelado y religioso dominicano español, que fue aquí obispo de Yucatán, de 1763 a 1771, y de Guadalajara, de 1771 hasta su muerte; en esta última diócesis realizó una gran labor de beneficencia y construyó el grandioso Hospital de Belén, edificio que actualmente lleva su nombre; promovió la fundación de la Universidad y la Escuela de Medicina de Guadalajara. Tomado de: Obras Públicas Guadalajara (2010). ¿Sabes quienes fueron los nombres de las calles por donde vive? Consultado en Junio 5, 2014 en http://obraspublicas.guadalajara.gob.mx/nomenclatura/calles.html.

Fuentes de Información

· ITESO (2011). Movilidad una visión estratégica en la zona metropolitana de Guadalajara. Guadalajara: CEIT-ITESO.

· Pradilla Cabos, Emilio. (2012) “Los centros históricos en las metrópolis de hoy” en González, Carmen Imelda y Hiernaux, Daniel (Comops.). (2012). Espacio-temporalidad y prácticas sociales en los centros históricos mexicanos, Querétaro: Editorial Universitaria Universidad Autónoma de Querétaro.

· Preciado, Epigmenio S. (1917). Prontuario de la nueva nomenclatura de Guadalajara 1915-1917. Guadalajara: Libreria Carlos Moya .

· Preciado, Epigmenio S. (1927). Directorio general de la nomenclatura de Guadalajara. Desde principios del siglo xix hasta hoy. Guadalajara: Escuela Tipográfica Italiana.

· Preciado, Epigmenio S. (1930). Prontuario de la nomenclatura de Guadaljara, Jalisco, México. Guadalajara: Escuela Tip. Italiana.

· Preciado, Epigmenio S. (1947). Prontuario de la nomenclatura de Guadalajara, Jalisco, México. Guadalajara: Escuela Tip. Italiana.

· Raffestin, Claude (1980). Por una Geografía del Poder. Zamora: El Colegio de Michoacán.

· Ramos López, José Manuel (2009). Los documentos... Un tesoro. Gaceta Municipal Ayuntamiento de Guadalajara, 1022, 9-12.

· Villaseñor y Villaseñor, Ramiro (1986). Las calles históricas de Guadalajara. Guadalajara: UNED.

Fuentes Electrónicas:

· Obras Públicas Guadalajara (2010). ¿Sabes quienes fueron los nombres de las calles por donde vive? Consultado en Junio 5, 2014 en http://obraspublicas.guadalajara.gob.mx/nomenclatura/calles.html.

Anexos:

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Anexo 4: Tabla con la Información detallada referente al cambio y razón de la nomenclatura de las calles históricas.

No. Calle

Nombre Actual

Nombre Anterior

Razón de Cambio

1

Manuel Acuña

Del Gallito

Política

2

Alameda

Paseo de la Alameda

Crecimiento de la Mancha Urbana

3

Av. Alcade

Santo Domingo

Político-Religiosa

4

Altamirano

Calle Nueva

Crecimiento de la Mancha Urbana

5

Juan Álvarez

Beaterio

Política

6

Angulo

Calle Nueva

Política-Crecimiento de la Mancha Urbana

7

Juan José Baz

Sin Información

(Política)

8

Belén

Parián

Espacial

9

Miguel Blanco

Aranzazú

Política

10

Brillante

Calle Nueva

Crecimiento de la Mancha Urbana

11

Calpulapan

Sin Información

Política

12

Camarena

Calle de los Pericos

Política

13

Venustiano Carranza

Cerrada La muela del diablo

Crecimiento de la Mancha Urbana

14

Marcos Castellanos

Jesús Camarena

Crecimiento de la Mancha Urbana

15

Calle de los Colegiales

Calle Nueva

Crecimiento de la Mancha Urbana

16

Comercio

Sin Información

Sin Información

17

Contreras Medellín

Sin Información

Sin Información

18

Avenida Ramón Corona

Palacio

Política

19

Colón

Calle de la Aduana

Histórico-Simbólica

20

Mariano Bárcena

Calle Cerrada Jesús María

Política

21

Coronilla

Callejón Corona

Política

22

Cruz Verde

*Confederación Revolucionaria

Sin Cambios

23

Juan N. Cumplido

La Caja de Agua

Política

24

Degollado

Costado de San Agustín

Homenaje

25

Avenida 16 de Septiembre

San Francisco

Política

26

Escorza

Sin Información

Sin Información

27

Esmeralda

Calle Nueva

Crecimiento de la Mancha Urbana

28

Avenida Federalismo

Moro y Escobedo

Crecimiento de la Mancha Urbana

29

Galeana

Galeana

Sin Cambios

30

Jacobo Galvez

San Cristóbal

Homenaje

31

Garibaldi

San Diego

Política

32

Enrique González Martinez

Parroquia

Homenaje

33

González Ortega

Tapias o Huerta de Santa Mónica

Política

34

Donato Guerra

Del Rastrillo

Política

35

Heroes

Callejón de San Francisco

Política

36

Herrera y Cairo

Ranchito

Política-Homenaje

37

Hospital

*Fortuno Arce

Sin Cambios

38

Huerto

La Horca

Sin Información

39

Humboldt

Humboldt (Cambio de Ubicación)

Crecimiento de la Mancha Urbana

40

Calzada de la Independencia

Río San Juan de Dios

Física

41

Jesús

Juan Antonio de la Fuente

Religiosa

42

Juan Manuel

Campos Eliseos

Social

43

Independencia

Sin Información

(Política)

44

Avenida Benito Juárez

Al Oriente Coliseo-Al Poniente Del Carmen

Política

45

Avenida Chapultepec

Avenida Lafayette

Política

46

Langloix

Sin Información

Sin Información

47

Liceo

Seminario

Cultural

48

López Cotilla

Del Refugio, Arrepentidas o Recogidas

Homenaje

49

Pedro Loza

Del Santuario

Político-Religiosa

50

Madero

Calle de los Placeres

Política

51

Maestranza

*Brasil

Sin Cambios

52

Manzano

*Guelatao

Sin Cambios

53

Mezquitán

*Av. del Trabajo

Sin Cambios

54

José Ma. Morelos y Pavón

Varios Nombres. Nota 2.

Política

55

Pedro Moreno

Varios Nombres. Nota 3.

Política

56

Avenida Miguel Hidalgo y Costilla

Varios Nombres. Nota 1.

Política

57

Avenida Enrique Díaz de León

Av. Munguía

Política

58

José Silverio Núñez

Plazuela Santo Domingo

Política

59

Ocampo

Sin Información

Sin Información

60

8 de Julio

Fuerte de San Cristobal

Política

61

Pavo

*Jesús Carranza

Sin Cambios

62

Penitenciaría

Penitenciaría

Sin Cambios

63

Puebla

Sinaloa

Crecimiento de la Mancha Urbana

64

Pino Suarez

Alhóndiga

Política

65

Rayón

Calle de los Pericos

Política

66

Reforma

Varios Nombres. Nota 4.

Política

67

Pedro Rioseco

Sin Información

(Política)

68

Agustín Rivera

Sin Información

Sin Información

69

Prisciliano Sánchez

Sin Información

(Política)

70

San Felipe

Neptuno

Religiosa

71

Santa Mónica

Sor Juana Inés de la Cruz

Religiosa

72

Leandro Valle

Las 9 Esquinas

Política

73

Trinidad Villagomez

Sin Información

Sin Información

74

Ignacio Zaragoza

Cerrada de Santa Mónica

Política

75

Libertad

Tequezquite

Política

*Se intentó imponer tal nombre, pero por diversas razones, se rechazó.

( ) Se infiere que fue debido a una causa política debido al nombre actual de la vialidad.

Nota 1: A Belén Santa María de Gracia, de Liceo Estanco de Tabaco, al poniente La Merced, desde Jesús Los Naranjitos; de Liceo a Pedro Loza La Moneda.

Nota 2: Primer tramo: San Agustín, 2do Municipalidad, 3ro Sagrario y 4to Santa Teresa.

Nota 3: Oriente: Calle Real, Calle Ancha. En la 1ra nomenclatura, La Constitución, de la Cárcel y Loreto.

Nota 4: Defensa, Av. Del Bosque, Resistencia, Igualdad, Escritorios, Fuente de Sto. Domingo, Cerrada de Sta. Mónica, Veracruz, Primera Norte Sur, y San Jorge.

Fuente: Villaseñor y Villaseñor, Ramiro (1986). Las calles históricas de Guadalajara. Guadalajara: UNED.

 

jueves, 8 de mayo de 2014

La introducción de la nomenclatura numérica Tapatía en 1915: ¿Primeros pasos del colapso de una ciudad cohesionada e identitaria?

Aunque sea un plano geomético e inexacto, es una realidad que la ciudad de Guadalajara experimentó un crecimiento exponencial de su mancha urbana tan alto, que en siglos atrás jamás se hubiese contemplado.
Mucho se ha hablado ya de que a partir de la década de los 50’s, la ciudad metropolitana de Guadalajara pasó por una metamorfosis caracterizada, entre otras cosas, por la adaptación de sus calles coloniales estrechas y cerradas, para darle paso a la modernidad, tanto arquitectónica como tecnológicamente hablando. Una de esas razones importantes era la incapacidad de proveerle al automóvil un lugar en la ciudad, además de las arterias principales o las angostas calles, en las que difícilmente entraban o salían. Pues bien, quizá el verdadero cambio comenzó varios años atrás. 

Si bien en aquella época el ayuntamiento se vio en la penosa tarea de demoler inmuebles de alto valor histórico así como también, barrer con calles completas para crear amplias avenidas capaces de aglutinar la mayor cantidad de vehículos (como es el caso de las calles Moro y Escobedo que posteriormente se nombraría como Avenida Federalismo Norte y Sur), ello son sólo efectos o consecuencias, aspectos sintomáticos que propiciaron tales decisiones infundadas y atroces. Los orígenes de la ciudad cargada con relaciones asimétricas[i]  podrían remitirse a la introducción de la nomenclatura numérica en el año de 1915.

¿En qué consistía tal negocio[ii]? Para no caer en una explicación mecanicista y demorada, citaré un texto anecdótico que aparece en la obra: “Prontuario de la Nueva Nomenclatura de Guadalajara, 1917” del Maestro Epigmenio S. Preciado.

“Luis y Manuel, se encontraron en la Plaza de Armas, según Manual, y de La Constitución, según Luis, y sin ningunas (sic.) preámbulos Manuel le dice a su amigo. - ¿Qué te parece de esta enredada nomenclatura que se nos quiere meter por la fuerza? ¿Quién va a descifrar este laberinto de sectores y de números en lugar del nombre de los barrios y de las calles? A mí me parece mucho más claro decir: Mi amigo Juan vive por el barrio de Analco, Calle de La Salud, número 40, que dar las mismas señas o sea mismo domicilio reduciendo a sectores y números; eso no lo entiende nadie.[iii]

Contestando Luis a su amigo, le dice: - Estás en un error, querido amigo; la nueva nomenclatura es mucho más sencilla, clara y precisa que la anterior, y solamente no la entenderá quien no se proponga hacerlo. Dices que tu amigo Juan vive en la casa número 40 de la Calle de La Salud; si tú no supieras a esa casa, ¿me podría decir por qué rumbo queda de la ciudad?

Manuel. – Claro que no; pero como ya sé, si alguien me preguntara le diría: Tome usted esa calle que ahora le dicen número 3, que antes se llamó Pedro Moreno, y más antes de Loreto; la recorre hasta la Calzada Independencia; toma y sigue esta calle hasta la de Catalán; sigue esta calle hasta que encuentre la de Analco hasta la de la La Salud y allí busca usted el número 40; allí vive mi amigo Juan.

Luis. – Pues amigo mío, tu relación me parece bastante larga, y no puede abreviarse; veamos mi prontuario … La …. Salud o Constitución; Sector Reforma, de W[iv] a E número 11. El Sector Reforma ocupa la parte Sureste de la ciudad, luego, queda en esta dirección … (lo indica). La Calzada de la Independencia forma el Eje Sur[v] ; tomo o sigo dicho Eje hasta llegar al número 11 es que el de la calle que busco; y como la casa de Juan tiene el número 40, está en la primera cuadra, y precisamente a mi derecha, que es (sic.) precisamente el lugar correspondiente a los números pares, pues en cada cuadra regular hay 50 números.

Oye Luis; estoy viendo que tienes razón; la cosa no está tan difícil como yo la creía. Ahora déjame buscar en tu librito la calle número 44 del Sector Juárez; pues tengo un asunto que arreglar por allá: El Sector Juárez ocupa la parte suroeste de la ciudad… 2 … 4 … (sic.) 44! Esta es la calle que busco. Estamos cerca de la Calle 14; para 44 faltan 30, en consecuencia, andando 15 cuadras al Poniente, estaré en la calle que deseo.

Gracias amigo; estoy convencido de que la nueva nomenclatura es más precisa, más clara y mucho más sencilla que la anterior en la que tanto abundan nombres y situaciones de calles que es difícil de retener en la memoria”. (Pp. 26-27).

¿Quién hubiera podido imaginar que la historia hoy en día tendría un valor tan doloso para la sociedad tapatía?

¿Por qué acabar con la vieja costumbre de remitir espacialmente a las personas por el nombre realzador de una calle? ¿No es acaso un intento por perder el valor histórico e identitario de la ciudad? Si bien es cierto que podría resultar más atractivo y sencillo, la triste realidad es que no conllevo cambios positivos. En aquella época hubo intentos de renombrar algunas calles de la ciudad que quedaban con referencia a los aspectos del entorno que las rodeaba, por elementos que idolatraban la ruptura de dictaduras y realzaban la situación federal, liberal e independiente de la nación. Así, por ejemplo, la Calle Cruz Verde quiso ser nombrada mediante un decreto como “Confederación Revolucionaria”, desgraciadamente, el vox populi no dejó de utilizar el viejo nombre y propició que en poco tiempo la calle recuperara su nombre original.

Son precisamente esas renuencias colectivas las que le propician mayor valor histórico e identidad a la ciudad, es el poder horizontal del gremio social, no de aquel que sólo busca controlar, manejar o manipular la vida cotidiana de las personas con un un sin fin de códigos comunicativos orientados a romper viejas estructuras, identidades, o arraigos por un nuevo modelo de control poblacional en donde se prive a las personas de su micropoder, por otro basado en relaciones verticales que propiciará las causas o elementos sintomáticos que años después, coadyuvarán a establecer el nuevo modelo basado en la emancipación, la expansión territorial, explosión demográfica, así como también,  un nuevo elemento de movilidad colectiva: El auto y el autobús motorizados.

Es curioso pero todo parece indicar que el paso a la modernidad significó en el fondo la ruptura de viejas estructuras territoriales, la gente poco a poco olvida que su ciudad está dividida en sectores, olvida que alguna vez las calles tenía nombres acordes a lo que en el entorno se gestaba, es decir, había una armonía compuesta por relaciones simétricas entre la administración municipal y los habitantes de la ciudad, hoy todo ello es parte de la historia, aún y considerando sus grandes excepciones, el análisis superfluo en relación al crecimiento exponencial de la ciudad poco toma en consideración aquella territorialidad que guardaba la ciudad, en dónde sin duda la identidad y el arraigo a algún barrio tradicional así como de sus tradicionales calles que los envolvían eran un corolario que siempre estuvo de boca en boca.

La estructura de la ciudad tapatía de hoy parece no ir a ninguna parte, los lugares o direcciones continuamente están perdiendo su significante y su significado, los símbolos se convierten en simples signos o hasta estigmas urbanos, imágenes del dolor, la apatía, la vergüenza son cada vez más comunes. El arraigo se pierde en el momento en que la ciudad abarca una hectárea más de territorio y se colma de relaciones sociales asimétricas o excluyentes. La ciudad sigue el mismo modelo eurocentrista basado en el anonimato de las personas, ¿a dónde llegará todo esto? Parece olvidarse que el siguiente proceso antes de la catástrofe es la revalorización de lo histórico, y por ende ciertas medidas que logren rescatar un paisaje que es asesinado constantemente por bodrios y disonancias arquitectónicas que nada tienen que ver, con el verdadero origen y tradición de la perla de occidente.


[i] Según Claude Raffestin, las relaciones asimétricas se caracterizan cuando la comunicación entre dos actores sintagmáticos es interrumpida en un sistema sémico.

[ii] Negocio en su sentido significativo de ejercicio.

[iii] Haciendo alusión a la nueva nomenclatura numérica.

[iv] Orientación Espacial Oeste.

[v] Recordando, la ciudad de Guadalajara además de ser dividida en cuarteles que correspondía a un número determinado de manzanas tomadas en muchos casos, de manera arbitraria pero que facilitaban la numeración de las casas e inmuebles, también lo fue por Ejes y Sectores. El eje norte sur era, en efecto, la Calzada de la Independencia y el eje este oeste o bien, oriente poniente estaba conformado por la Calle Tenochtitlán (hoy Avenida Gigantes, en relación a sus árboles alrededor) y por la Calle Morelos. Los sectores eran el Hidalgo (al noroeste del eje), Juárez (al suroeste), Libertad (al noreste) y Reforma (al sureste). La razón de ser de tal encuadramiento se basó en el personaje-aportación, así Hidalgo abolió la esclavitud y Juárez introdujo la reforma que le quitaba el poder a la iglesia católica.