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lunes, 13 de julio de 2026

Aviso de reactivación. Opiniones personales. Cambio de postura política. Ciberacoso. Decepción familiar.

 

Un logro amargo; que concluyó.

Han pasado 3 años desde el último post de este humilde blog, las personas crecen, cambian, se transforman física y emocionalmente. Quién diría que me atrevería a escribir en tiempos tan difíciles como en los aupicios de la muerte de mi madre, 27 de abril de 2023, nunca lo olvidaré. Toda tu vida cambia después de eso. Una parte de ti deja de pertenecer a este mundo, la persona que más te admiraba, que se preocupaba por ti, que te protegía sin darse cuenta de repente ya no está, y eso es un golpe de realidad que debes vivir con ello por el resto de la vida.

Bien, desde ese tiempo pasado pude concluir la maestría. Pertenecí a una generación que para ojos de la coordinación fue muy apática. Conocí a varios urbanistas, una internacionalista del ITESO, unos grandes compañeros cubanos que dos ellos usaron el programa para irse al gabacho, un historiador, una trabajadora social colombiana, una socióloga que se fue y luego volvió. En fin, un gran grupo como siempre académicamente un tanto cuanto ortodoxo. En el fondo fuimos muy unidos, siempre nos mantuvimos en comunicación constante en un grupo alterno de WhatsApp, hijos del conacyt se terminó llamando. Casi nunca socializamos por fuera. Luchábamos por nuestras vidas allá afuera. Uno de ellos se casó en ese tiempo. Una heterogeneidad que la recuerdo con gran alegría.

En estos tres años como buen adulto me he mantenido trabajando, intentando seguir ante una ausencia notable, con un plan de vida claro, y un grupo cerrado de grandes amistades. En la familia, no todo está bien. Ha cambiado mi percepción de algunos de ellos. Y me he enterado de cosas muy enfermas que no es necesario comentar aquí. Hay quien cuestiona que la vida de un hombre solo y huérfano no es complicada porque no tienes hijos ni esposa. Pero no, coincido que el trabajo materno (ama de casa) corresponde a casi el 30% de ese trabajo no remunerado que es necesario para que muchos jóvenes puedan seguir estudiando o que muchos hijos terminan por no agradecer. O ser ninis. O trabajar como cameleones, cambiando de laburo toda vez que su cortisol supera cierto nivel endeble de tolerancia. Pero hay situaciones que te hacen batallar en el muy corto plazo, que no todo hombre es capaz de resolver o enfrentar. Por lo regular se esconden e intentar continuar como si nada hubiera pasado.

Durante mi estancia académica leí varios textos e inlcuso un libro de un autor que se basaba en las premisas de Antonio Gramsci para desarrollar su narrativa. Quiero decir que siempre he coincidido con varios preceptos marxistas, entre ellos la conciencia de clase y la dictadura del proletariado. Pero hay realidades que en la praxis se ensimisman en venderse como tales cuando no lo son. Debido al trabajo que tengo uno siempre debe tener cuidado de evitar emitir ciertas opiniones hacia ciertas personas eso ha estado más que claro. Pero que el impetú crítico de una persona que no le gusta seguir a las masas, no siempre puede y debe, tacharse de tonto e inválido.

Si bien hay opiniones que uno puede emitir y luego arrepentirse, no quiere decir que asumir una postura crítica sea adular y seguir al rebaño. Porque ese rebaño bien puede tener otras intenciones, otras motivaciones, otros fines. Desde que leía a Huxley o a Orwell entendí que la soma, o el gran hermano pueden estar en todas partes. Nunca me imaginé que los tuviera tan cerca. Primer acto, una serie de acoso laboral (gaslighting) en el trabajo, desde que se fue el anterior director comenzaron para nunca terminar. Felizmente conocí a dos personas, al actual director que resultó ser una persona falsa y de la que ante una petición de inasistencia por temas de salud me obligó a trabajar, concluí en el hospital de emergencia ante una operación que pudo haber sido más grave, la cual por gracia de Dios, no fue así.

El otro directivo que llegó, una chulada de ser humano, como todo hombre su punto débil, las mujeres. Pero una gran persona sin duda. A partir de que culminé con ciertas complicaciones la maestría, comencé a emitir opiniones negativas ante el gobierno federal actual en redes sociales, en específico en x.com. Si creo que andar "bravo", puede tener consenciencias como las que tengo ahora, una serie de ciber acosos que por tener mi nombre real ahí y el link hacia mi blog personal, se sienten algunos con el derecho de exhibir y decir que eres tal o cual en base a una pobre manera de enfrentar opiniones que no coinciden con sus ideas.

No tengo porqué decirme experto en materia hídrica porque no lo soy, pero me gusta siempre aprender, y entender forma sistémica como suceden las cosas. Si algo disfruté en la maestría fue esa clase de pensamiento complejo con el profe Pedro. Entre otras más de igual valor para mí. Lo que sucede con la crisis del agua actual en Guadalajara, donde básicamente sale agua putrefacta de los grifos no puede atribuirse solamente a los gobiernos. Empresarios, ciudadanos, todos cooperamos para que los vasos lacustres alrededor de la Zona Metropolitana de Guadalajara estén muy contaminados. Podría declararse una alerta sanitaria por su nivel de contaminantes, pero qué crees, eso no se señala.

Lo que se dice actualmente y con razón es que ha existido una nula inversión de parte del SIAPA, la institución que encarga de distribuir el agua del grifo en la ciudad, así como el tratamiento de los desechos. No han existido ni políticas verdes ni servicios ambientales lo suficientemente poderosos como para contra restar años de contaminación en los ríos como el Lerma-Santiago. Peor aún, debido a que atraviesa varias entidades federativas su nivel de carga de aguas resudiales es abismal. Ahora bien, es correcto culpar sólo a la administración actual, y la anterior, y la ante anterior: sí, es válido. Sólo que hay un detalle, estamos por vivir tiempos electorales, y más que parecer analizar, señalar, visibilizar, y tratar de resolver un problema, esta crítica pareciera ser una terna política.

Jalisco lleva años abandonado por el gobierno federal. La última obra donde apoyaron con reparo, finalizar la línea 3, la línea 4 y el macrobús aereopuerto (eso que le nombraron línea, que no dice que sea tren ligero, pero que todos cuestionan). Y ante ese pensamiento divergente, ante esa postura incómoda de criticar a la crítica misma y ante el cansancio incesante de esos individuos o bots digitales, recurren a la última arma que su pobre mentalidad les alcanza: intentar "quemar" ante sus seguidores, mi foto, nombre completo o perfiles laborales con mi formación académica. 

Realmente este actitud nefasta de doxxeo es profundamente intimidatoria y obsesiva. Cuando ciertos usuarios de redes sociales (especialmente en temas polarizantes como la política) se quedan sin argumentos o se sienten intelectualmente acorralados, recurren a la falacia ad hominem llevada al extremo: intentan asustarte demostrando que "saben quién eres" en la vida real. Es una táctica cobarde que busca silenciarme mediante el miedo y la presión social, en lugar de debatir ideas. Y aunque el asunto no sea en validez de argumentos, sí les preocupa mucho que les cuestione de no cuestionar a cierto grupo político, pero sí atacar a otro por cualquier cosa. 

Ante ese entorno laboral nefasto, donde tengo un director que ya ni quiero ni ver, algunas diferencias con 1 de mis familiares posterior a una cirugía de urgencia que no ví venir nunca por un tema de muelas, aunque los abscesos estén intimamente relacionados. Me encuentro hoy. Contento de que nuevas oportunidades laborales se están abriendo, contento de estar vivo, contento de que mi mascota este bien depués de casi 5 días de abandono sin desearlo, y el panorama oprobioso in extenso, puede que cambien las cosas en poco tiempo. 

Addenda. La decepción familiar, viene de un pariente del que menos sospeché que podría hacer algo así. Pero como todos los hombres heterosexuales, al parecer las mujeres son una gran debilidad. No daré detalles por respeto a mi prima, pero sí creo que fue algo sumamentente enfermizo y que te hace cuestionar si es un caso aislado o si realmente ha seguido sucediendo dentro del nicho familiar. No lo quiero saber, a veces me entero de cosas que no debí haber sabido, pero que siempre trato de verles el lado positivo que las personas que lo cuentan no le han visto. Sufrimiento, decepción, ataques ad hominem, definirían estos últimos tiempo, habrá que replantearme ciertas cosas, es probable y deseable. 

viernes, 14 de abril de 2023

Las geografías del arte de Collot

 Conférence de Michel Collot | Musée National Marc Chagall

Michel Collot Filólogo francés, una de las figuras más notables de la artistificación de la geografía coetánea.

Ya no sé si pedir disculpas o no sobre la falta de escritura en este blog en apariencia sombrío, yermo, seco. Pero es que simplemente las cuestiones de carácter personal, los juicios de valor no han dejado florecer ese sentir impoluto, coherente, armónico para un ejercicio académico firme y vigoroso. Escribo esto en uno de los momentos más sombríos y desafortunados en la vida de un hombre de apenas 29 años, conviviendo con países extraños llamados pasado para los historiadores, paisaje para los geógrafos. Aún así, dentro de mi hay una lucha, una meta de vida que se niega a sucumbir ante las tragedias, las vicisitudes, la gravedad de la existencia rutinaria.

No hace mucho tiempo (académico lúdico) publicada la entrada de este blog quizás más controversial y menos científica entre comillas, de todo lo que he depositado en este humilde espacio: http://antridigeo.blogspot.com/2015/06/la-busqueda-tardia-del-universalismo.html. Pues bien, recientemente he encontrado otro autor Michel Collot, un artista y filólogo francés que ha hecho alguno abordajes interesantes en materia de geografía urbana y aportes conceptuales al termino de paisaje. Estos autores en mi forma de ver las cosas, me parece que se convertirán en un futuro paradigma del quehacer geográfico. Si bien, sus basamentos teóricos no son emanados de un método científico fortuito, el quehacer actual teorético que contempla una serie de giros de la consideración del espacio geográfico, puede justificar lo que ahora considero.

Y es que sin ir más lejos, estos autores proponen no sólo formas alternas de abordar los conceptos geográficos, sino que viven el espacio geográfico y lo transcriben tal cal lo viven, lo sienten o interpretan de una manera dialógica hombre medio. Esta conexión entre arte y una forma de pensamiento geográfico podría incorporarse a las  ramificaciones recientes en geografia urbana humana, recientes posmodernas. Cierro esta corta entrada que quizá vaya alimentando con el paso del tiempo por una serie de enlaces de interés, y que ayudan a entender el porqué de mis palabras, valen mucho la pena y tienen mucho que ver con temas de investigación contemporáneos (no se olviden de citar a su geógrafo favorito en las dedicatorias), aquí andamos geoloqueando.

https://www.researchgate.net/publication/329022514_Ciudad_y_paisaje

https://www.institut-geopoetique.org/es/articulos/248-oriente-y-occidente-la-revolucion-tranquila-de-kenneth-white

https://metode.es/revistas-metode/monograficos/el-paisaje-nace-o-se-hace-teorias-culturales-del-paisaje.html

viernes, 30 de octubre de 2020

Política pública sanitaria: De error al horror colectivo

 

El adiós, la muerte y la génesis, tal cual fénix renaciendo de cenizas. Aunque mis palabras parezcan tristes y delirantes, me encuentro bien, de pronto los giros son así un sufrimiento efímero puede convertirse en gloria, o de seguro sea mejor mencionar una de las frases mas icónicas de Alaxandre Dumas la cual es la favorita de una amistad tan importante y especial para mí, que inconmesurablemente no sabría cómo agradecer.

No hace mucho tiempo, publicaba una entrada resumiendo como actúa el espectro social sobre la hermenéutica de un viajero que decidió pernoctar en un punto de todo ese yermo que hoy día representa la ruralidad mexicana. En términos organicistas, la extirpación de un órgano es idéntico al efecto de destierro, voluntario o bajo presión que el Greater Good ejerce sobre un solo individuo.

No han sido días fáciles para mí, ni para miles, quizá millones de personas a través del mundo, desde el punto dónde estés hasta su antípoda. El mundo tras el paso del primer ojo de huracán de la COVID-19 o Sars-Cov-2, se ha ido deteriorando día tras día. Los afectados y sus cercanos hemos sufrido, llorado, despedido temporal o permanentemente a uno o más de nuestros seres queridos, amigos, conocidos o personajes populares. No hemos podido dormir en ocasiones, no disfrutamos la ingesta de los alimentos que preparamos con esmero, ni podemos estar quietos rodeados de la barbarie y la necesidad de salir para evitar que alguien más muera.

En México, la política pública en materia de sanidad que desde un principio daba señales de disonancia ideológica y diferentes puntos de vista o perspectiva del todo, provocó que se viera fragmentada y se aplicara tal y como los gobernadores de las entidades, interpretaran su aplicación y modelaran sus estrategias de mitigación. Erráticamente comparaciones respecto a otros países del mundo comenzaron a aparecer, balances entre una entidad federativa y otras con un tono despectivo ad hóminem no han hecho más que obnubilar un camino a seguir lo suficientemente diáfano y concordante para todos por igual, o al menos, para ciertos contextos en particular.

Algunos presuponen que todo lo que acontece actualmente no es nada más y nada menos que una Tormenta Perfecta, panorama dantesco en el que probablemente más personas pierdan desafortunadamente su vida, incluso en una mayor proporción a las que lo hicieran durante los primeros meses de la pandemia.

Si por una parte el persona médico y la investigación en materia médica ha acelerado los pasos para encontrar una luz al final del túnel, sus esfuerzos no han ido acompañados de políticas públicas que repliquen los métodos y las formas de prevención de contagios bajo estrictas reglas y protocolos sanitarios. Lo que la clase política ha hecho de la pandemia en México ha sido una completa desgracia.

Aunque nadie dude de las buenas intenciones del quédate en casa, del usa siempre tu cubrebocas, del no hagas reuniones, fiestas o convivios, el mexicano bajo los influjos de su naturaleza paria y de un comportamiento errático determinado en ocasiones por una movilidad social inexistente sumida en la precariedad, otras veces por una movilidad social sin precedente que lleva al desobedecimiento natural de las reglas, otras simplemente por el poder, no ha entendido aún al enemigo invisible que lo acecha.

Ese enemigo no es el factor económico que día con día se debilita con mayor intensidad; menos las empresas que ya muestran un hartazgo a punto de convertirse en un ataque de ira y cerrazón, tampoco son las personas a quiénes no puedes determinarles en 95% o más las motivaciones de su comportamiento, tampoco es el virus propio que se balancea por el aire esperando mutar para afectar a una mayor cantidad de personas.

Tuit que motivó la entrada:


¿Quién es el enemigo? Todo parece recaer en un cerebro y una idea, una idea que se plasma, desarrolla con cierto pragmatismo y se aplica a una sociedad. La vacuna de la prevención bajo una lógica terriblemente determinista, en dónde se parte que todos entenderán que el deber ser será la prioridad y el deber hacer podrá posponerse. Posponer y procastinación parecen ser dos términos que se conjugan durante la pandemia de una forma atroz. Por una parte existe la evidencia tajante del hartazgo social que las medidas restrictivas provocan, y por otro una desesperación e indeterminación: el qué pasará después, qué pasará mañana, qué comeré ahora.

Hace poco leía que la pandemia no era eso sino una síndemia, ¿por qué? Pues porque prácticamente lo que ha sucedido es una conjugación no de una sino de varias enfermedades y porque la respuesta inmunológica y su tratamiento están íntimamente ligados a una condición económica y social que las personas tienen respecto a los demás.

En el mundo de las ideas de un gobierno comandado por un líder, un director de orquesta que intenta comprender lo que está pasando, que intenta evitar el luto, que intenta socorrer a los médicos, enfermeros, trabajadores sociales, administrativos, investigadores y todo aquel individuo que intenta medir las dimensiones de un riesgo sin precedentes, conjuga en un psique el deber ser con el deber hacer para poder ser. Ser para poder estar. Estar para poder ocupar. Ocupar para obtener el poder. Pareciera ser un existencialismo Heideggeriano aplicado a la política.

Poder y pandemia son elementos tan correlacionados que pocos se aventurarían a desenmarañar sus ataduras. El virus ha logrado infectar no sólo a millones de seres humanos en el mundo, sino también a las ciencias, las ideas, y la razón. Si a eso le añadiéramos una posmodernidad traducida como una pandemia enclavada en una sociedad distópica, tendríamos no sólo la tormenta perfecta sino la fórmula necesaria para borrarnos del mapa.

No existe una solución, tampoco un idea mágica para arreglar todos los problemas sin que haya secuelas. Lo que tenemos que hacer no debe conducirnos a ello. Necesitamos que el I+D contemple al todo como un todo complejo, que los anticuerpos se transformen en razonamientos basados en la experiencia y en la interpretación de realidades que creemos entender cada vez más sin comprenderlas de nada.

Detenerse a pensar es necesario. Un escenario tan complejo requiere de estructuras técnicas, prácticas y metodológicas bien definidas. Podremos medir todo, menos el comportamiento humano, menos la previsión meteorológica, menos aún el momento exacto de un temblor o la formación de un volcán. Actuar ante una pandemia como ésta requiere transformar el caos en complejidad, la complejidad en razonamiento, y los razonamientos en ideas simples que todos podamos entender y aplicar.

Ojalá el poder y sus ostentantes comprendan, que sus gobernados no son unos desobedientes, ni unos niños berrinchudos, es un sociedad tan desigual y diversa que no puede resumirse a una regla, a una ley, ni a una política pública. Cada parte requiere una atención diferente. Todo es diferente. Ya no estamos en el mismo espacio tiempo que inició en Marzo. Hay experiencia, nada es igual. Idea con sentido común y lógica a posteriori antes que ideas para acaparar el poder. Partamos por ahí.


lunes, 7 de septiembre de 2020

Entendiendo la hermenéutica del sujeto rural mexicano, desde lo socio espacial

 

¿Y esta imagen de la película Hot Fuzz del 2007 a qué va? Les explico en los próximos párrafos.

Trataré por primera y costumbrista vez, de evitar disculparme por la ausencia de entradas de texto en el blog. El perdón es para mí. Bueno, eso dicen los psicólogos, será verdad será mentira, será la gurda del otro día. El caso es que desde hace varios días me he quedado pensando sobre cómo es que funcionan social y espacialmente los entornos rurales mexicanos, cómo es que para alguien que ha vivido en la ciudad la mayor parte de su vida no soporta el ambiente tranquilo, sereno, lento como una forma de existencia, rodeado de un paisaje único y aire limpio.

Comenzaré diciendo que, en principio, se te crea un concepto de falsa ruralidad. Cuando creces cargado de imaginarios e interpretaciones terriblemente deterministas sobre el campo mexicano, es indudable que de buenas a primeras se crea que dichos preceptos aforísticos sean tomados como una gran verdad (casi casi como un metarrelato porqué no). He de mencionar cómo es que ahora me encuentro escribiendo lo que usted, mujer o hombre de buenos gustos literarios, una entrada de este tipo.

Todo comenzó cuando realizaba uno de los últimos trámites administrativos para ahora sí, titularme de la licenciatura, si estás ahí my friend me vas a mentar la madre lo sé, y platicaba con el coordinador de la carrera sobre cómo han sorteado el aspecto educativo bajo el contexto de tiempos pandémicos, y del trabajo desde casa. En resumen, todo un caos. Pero más allá de eso, me recomendó un libro interesante, el cuál aún no termino de leer pero me ha atrapado en demasía, no por se escrito por un antropólogo, no por estar cargado de situaciones tragicómicas, tampoco por criticar a los intelectualoides de su materia, no, lo que más me llamó enormemente la atención, fueron sus referencias al vivir en un medio rural (en su caso casi neolítico, en el África más interna), partiendo desde luego, de un entorno primordialmente urbano y civilizado (lo cual ciertamente no lo logran ni la ciudad ni el campo).

El libro se llama El Antropólogo inocente de Nigel Barley, si me lo preguntan una obra maestra desde la antropología no sólo por su detallado y chusco trabajo de campo, sino por la manera en que acerca al lector a la vida que tuvo en el tiempo que vivió alejado de un montón de comodidades modernas (yo me encuentro sentado sobre una silla de playa en bermudas, viviendo en un pie de casa con un par de conejos que me roban los hot cakes, si ello no les parece premoderno no sé que sí). Ahora bien, yuxtaponiendo, adaptando y trasformando el contexto que vivió al que me ha tocado vivir desde hace más de 3 años aquí, creo que puedo diferenciar enormemente el espectro social del campo y la ciudad, sin llegar a generalizar, pero sí dando cuenta de una forma bastante clara de esas disímilitudes entre uno u otro.

Quiero realizar un ejercicio interpretativo bastante fuera de tono y de cualquier tipo de encrucijada teorética para demostrarles como el trasfondo social que se encuentra en una película británica, bien te puede dar luz sobre las relaciones sociales asimétricas y la forma de jerarquización social en un medio rural mexicano. Partamos de lo general a lo particular. Una vez que el individuo se establece en el ambiente rural y pasa el tiempo, se da cuenta no sólo que los procesos sino es que la vida misma transcurren con suma lentitud (los años pasan la gente desperdicia su tiempo, se tenía que decir y se dijo: procastinación).

Con ello no sólo se tiene que adaptar del ritmo de vida acelerado vertiginoso y terrriblemente unipersonal, a otro lento, pruripersonal, y de tiempos y distancias cortos (en tiempo, no en distancia). Todo lo que voy a escribir aquí tiene que ver también por cómo transcurren las cosas en la película, por más insulso que parezca tiene sentido, pies y cabeza. Con ello uno de los primeros estereotipos sobre el campo desde la ciudad sale a luz: la falta de servicios, infraestructura, formas de bullicio. Los pueblos si bien pueden proporcionar lo mínimo indispensable para la vida misma y para no volverse uno loco en la desolación, no están del todo alejados de lo que proporciona la ciudad, incluso los baluartes arquitectónicos, atractivos naturales, y demás, pueden a llegar a suplir firmemente los cines, bares, restaurantes con el simple acto de una reunión de amigos, o conocidos del lugar. Los servicios existen el internet, agua, luz, red eléctrica, con más intermitencia que en la ciudad claro está, porque fuera de los límites urbanos de las demarcaciones urbanas, todos los servicios, la red telefónica, luz, agua, y demás, brillarán por su completa ausencia. 

En la película observamos como Nicholas Angel, un agente de policía notable de la ciudad de Londres es transferido a Sanford, un pueblito en el "country" británico. Desde sus primeras horas en el, se da cuenta que su ritmo de vida debe ser erradicado completamente debido a que los proceso espacio temporales de la localidad son lentos, y los crímenes de la ciudad menos dolosos son pasados inadvertidos por el imaginario social local (y qué creen,también aplica en México). Una de las primeras, y quizá la más importante referencia al sistema social en la película es la frase "Greater good" o traducido al español "El mayor bien", el cual significa lacónicamente que no importan ciertas faltas a la norma, ciertos comportamientos raros, o bien algunas "buenas" costumbres, siempre que no salga de foco con la esencia misma de la locación, no será necesario un castigo o reviración.

Greater good, no sólo significa eso, sino que también da a conocer de forma prematura cómo la existencia misma en un entorno rural se ve tristemente limitada por los usos y costumbres locales. Dejando fuera factores tan importantes como el narcotráfico y la inseguridad, cualquier práctica social fuera de lo que marquen los cánones o las máximas autoridades de los pueblos no sólo será rechazada sino que será borrada del mapa, con ello existe una intolerancia, una aversión no sólo hacia el foráneo sino también a todo lo extranjero que pueda traer consigo el forastero. De ahí que es sumamente importante y deseable que el humano de la ciudad se adapte a los humanos de lo rural. Adaptación significa transcendencia y menores posibilidades de ser borrado del mapa.

Pero, ¿qué pasa cuando ya llevas un tiempo viviendo en lo rural y comienzas a saber cómo son las personas, sus praxis y detalles sumamente ominosos de sus vidas? En primer término lo analizas, lo asimilas, y después, lo comentas. Expresar abiertamente en el medio rural durante tus relaciones sociales tu desconcierto sobre el comportamiento de algunas personas o el comentar aspectos de vida pasada no deseados, puede conllevar a consecuencias terribles. Una vez que te consideren una carga en su quehacer cotidiano, tratarán la manera de borrarte del mapa, no por lo que sabes, sino por lo que potencialmente puedes llegar a saberles y también puedas llegar a sacarlos de quicio. 

La adaptación en el medio rural también significa alineación. Toda práctica que los evidencie o los haga sentir inferiores a ti será usada terrible y ominosamente en tu contra. Pues bien, Greater Good, no era sólo una especie de filosofía, sino que más bien era un grupo de poder que mantiene todas las piezas en su lugar y sin cambios que alteren la fisonomía del espacio y espectro social local. Debo decir que en términos reales fui desterrado por casi dos meses de mi trabajo por volverme una carga para el pueblo, todo hubiera estado bien, sino regresaba jamás. Cosa que no hice, y que me ha permitido entender de una forma maravillosa cómo funcionan los entornos rurales, qué hacer, qué no hacer, como ganarte a las personas, como perderlas, como aparentar estar alineado para no ser tocado, en fin una experiencia única.

El saber social por parte de un fuereño es un arma de doble filo que debe ser utilizada sabiamente. Socialmente, en lo rural necesitas saber para saber defenderte, necesitas conocer para no perderte, y necesitas asimilar las prácticas y formas de convivencia social. Un conocimiento que quiera usarse en contra del entorno rural, conllevará no sólo la eliminación, sino el desterramiento hostil del mismo. En la película esa hostilidad se manifiesta en ganas de asesinar al oficial por parte del Greater Good, una especie de grupo masón conformado por las  personas con el mayor peso social y económico del lugar, los cuáles dictan las directrices de la convivencia social y el rechazo a lo exterior cada vez que éste se presente. Evidentemente existen límites, tanto en la manera de interpretarlo, como en la realidad se vislumbran dichas prácticas. 

El funcionamiento de los grupos de poder en los entornos rurales mexicanos, no es el típico de las ciudades donde los ricos viven en ciertas zonas privilegiadas por una alta plusvalía y acceso a recursos y servicios casi ilimitados. En el campo dichas personas se entremezclan con la población, todos saben quiénes son y los respetan, ya sea porque se dan a respetar o porque en sí su situación y estatus así lo exigen. Aunque si bien la iglesia juega un factor fundamental en las redes de poder, es sólo un eslabón de todo un grupo selecto de individuos reunidos para mantener la escasa movilidad social en la población, su entorno rural intacto así como sus prácticas, y la manera en que puedan heredar o compartir dicho estatus con sus familiares o amigos más próximos. En pocas palabras, en el entorno rural el grupo de poder dominante no sólo controla las redes económicas, sino también el acceso al trabajo digno, tu posición social respecto a los demás (ejercido por los chismes o mitotes) y la imagen personal que puedas irradiar a los demás. 

En el entorno rural donde vivo, casi la totalidad de empleos digno o trabajos del estado están en manos de una minoría de personas, que en su gran mayoría realizan prácticas de nepotismo, para garantizar que la mayor parte de su familia no sufra los embates del campo y su terriblemente cambiante forma entre una temporada de cosecha entre un año y otro. No obstante así como el oprimido encuentra la alternativa en la ciudad o en el gabacho, y en la película en el desterramiento del Greater Good, existen formas sobre las cuáles el sujeto se construye en el entorno rural sin vivir sopesado por esos grupos de poder y por esos conocimientos que una vez expresados, sean sinónimo de asesinato virtual.

¿Cómo es eso? Es difícil de explicar y tiene que ver con crear un escudo, una red de contrapoder que sirva para facilitar tu existencia misma en el entorno rural, ello no implica faltar a las normas de convivencia o usos locales de llevar lo social, sino más bien respetarlas, conocer y con una forma y contenido darte a respetar y conocer. En el campo se puede progresar pero se tiene que ser muy inteligente, respetuoso, evitar todo aquello que pueda representar un conflicto, y evitar a toda costa los chismes o mitotes só pena de un uso eminentemente defensivo. Los escudos protectores también se manifiestan en las redes de amistad que se ven reflejadas con el pasar de tiempo y convivencia con ciertas personas, lo cual no sólo te lleva a conocer uno de los lado más positivos y humanos del campo o lo rural, sino a establecer las redes de amistad más puras y propias que puedas crear en la vida misma.

Al final, en la película ello también se ve manifestado, de las cosas que sé del lugar y de sus personas, prefiero no hablar, pero sí puedo expresarles que viniendo de una ciudad, y estando ya aquí más de 3 años, y el último en el que prácticamente he vivido aquí, puedo decir que no me arrepiento de la decisión que tomé, porque aquí puedes tocar la gloria y el fondo, y aún así saber que ahí está el horizonte inerme embellecido por un paisaje único, que te invita a explorarlo cada mañana.

sábado, 2 de mayo de 2020

El espacio construido a través de la discurso “COVID-19” y su impacto en el dinamismo socio-natural



(Foto de las piedrotas colocadas a la salida de la carretera hacia Atolinga, Zacatecas. Muestra del efecto respuesta que el municipio Totatiche (aún “sin” casos) para evitar la probable propagación de un virus que literalmente, se encuentra libre en el aire.)

No hace mucho tiempo, una de las amistades más cercanas, queridas, y topofílicamente amadas, me dio una recomendación de escribir una entrada de blog de corte opinólogo irracional (como los de twitter) con mi percepción y reflexiones acerca del mundo que no ha tocado vivir desde principios de éste apocalíptico año 2020. Pues bien, aquí estoy escribiendo sentado en una silla para playa en posición de neandertal friki, materializando la idea, no sin antes como siempre lo he hecho desde las últimas entradas, disculpándome por dejar semi abandonado (algo así como los malls de estos tiempos) en el espacio virtual donde usted está leyendo.

Bajo mi total intuición geográfica y la forma en que las noticias, de forma desacelerada retrataban al nuevo fenómeno epidemiológico de corte nacional a corte continental, y hoy de corte mundial, decidí abandonar la ciudad (la polis para aquellos que aún sueñan idílicamente en crear una teoría del lugar con un razonamiento de corte heideggeriano pero con trasfondo nomotético empírico), para asentarme en el territorio donde trabajo desde hace más de un par de años, y que pudiendo aprovechar un contexto desfavorable, decidí darle una connotación positiva.

Vivir en un municipio dónde aún no hay casos de ese virus que tiene a todos con miedo y cerrazón, me ha sido tristemente difícil pero tranquilizante. Lugares donde la cotidianeidad del pasar de tiempo está dominada por procesos lentos, que a su vez llegan a ser cuasi imágenes estáticas del lugar y su evolución, me ha dado la oportunidad de valorar un espacio que ocupaba los días ingleses de la semana, y desocupaba los fines de semana. El factor miedo y los falsos razonamientos emotivo personales, hacen que la mayor parte de las personas que lo habitan se encuentren en un estado social inelocuente, en dónde muchos de los procesos de poder, tanto a micro como a macro escala a nivel local, están desfasados y cuya adaptación ha sido mejor para aquellos que no hayan tenido la mala surte de reconfigurar su escasa movilidad social, transformando la empoderada cotidianeidad en una proceso de estrés y exceso de trabajo desde su nicho familiar.

Al ser siempre el tiempo un factor constante que alienta la transformación y asimilación de procesos espaciales diversos en el territorio local, el municipio no ha hecho más que emular las políticas públicas en tiempos extraordinarios, que su gobernador y algunas municipalidades de diversos territorios, han ejecutado de forma apriorística, cuya imagen que trasciende desde los lugares virtuales (redes sociales) ha sido Vo-Bo (bien vista) para replicarlas en el espacio local. Ello me recuerda también un poco a las heteretopatías en dónde los geo símbolos más prominentes se repliegan de forma vehemente por todas partes, sin tomar en cuenta ni a los habitantes ni a las potencialidades que el propio lugar que ocupan pudiera tener.

El lugar bajo el nuevo contexto

Una vez que llegué de la ciudad al pueblo en dónde ahora me encuentro, noté unos procesos bien diferenciados entre cómo la ciudad y el campo asumían el nuevo contexto desafortunado. Mientras que la primera ya se preparaba para recibir el peor escenario, los municipios que uno tiene que cruzar para llegar hasta acá denotaban un contexto diametralmente opuesto, ocupado en sus mismos tiempos de existencia lentos y cuyo factor miedo (repliegue en el hogar) parecía no existir o ignorar. No obstante con el paso de los días pude ver en el espacio local cómo dicho proceso fue evidenciándose de forma lenta aunque decisiva.

Las camionetas que llevaban una bocina perifoneando en el pueblo el mensaje que las autoridades querían instaurar en la sociedad y en el comportamiento de ésta fueron un factor importante, pero no el único para entender el proceso de asimilación del nuevo contexto. Lo que realmente provocó que la dinámica social tornara la mirada al nuevo contexto fue la transformación de lo cotidiano, ya no podían ir a misa, ni a las escuela, ni hacer fiestas, o embriagarse en la vía pública (como hasta el último día antes de que rodearan con cinta amarrilla preventiva la plaza o alameda local) como antes lo hacían. Algunas personas, entusiasmadas con el nuevo contexto se sentían seguras de afirmar que dicho caos nunca llegaría para acá, que dentro de poco tiempo todo volvería a la normalidad, y que inclusive se sentían felices de que los individuos que se juntaban a tomar cerveza, mezcal o tequila a las afueras del minisúper más cercano (a tragar mierda explican) ya no lo hicieran más (aunque claro, ellos simplemente se movieron a otro lugar).

Cuando colocaron las PIEDROTAS que preceden ésta entrada de blog la reacción de la mayoría de la población fue mínima. El retén o filtro sanitario colocado en la entrada del pueblo hace pocos días fue un paso que la administración local decidió tomar para que “los de fuera” no pudieran entrar, o bien propagar la enfermedad a la que previamente habían alimentado con el miedo necesario para justificar su actuar (aunque es bien sabido que fue más bien una efecto reflejo para imitar lo que ya se hacía en otras partes). No obstante, y de forma burlesca irrisoria, un grupo específico de personas aún no dominados por el miedo y con un mínimo de sentido común, criticó de forma asertiva que dicha decisión era carente de sentido puesto que dicho retén sólo operaba por la mañana y algunas horas de la tarde.

Pues bien, toda esta narrativa acerca de cómo se ha transformado el espacio local como el efecto reflejo de las políticas públicas de contención y prevención de la enfermedad, es para ejemplificar que por más buenas intenciones que se tengan y se crea que una misma decisión puede tener efectos positivos en cualquier lugar que se imponga sin importar las características del medio ni de la población, conllevará secuelas no sólo por la minimización de las redes de poder y la movilización social, sino aquellas relacionadas irremediablemente a la realidad que apremia al contexto local en cuestión, un espacio con poca población, olvidado y discriminado por otras regiones de estado, en dónde el de afuera es catalogado y categorizado con los típicos prejuicios de un extranjero intra nacional y cuyas redes de apoyo, tanto económicas como sociales, son relativamente escasas, en un contexto de relaciones asimétricas entre ex hacendados y pobres que no son pobres.

El poder, miedo, política y narco en el espacio-tiempo

Cuando la pandemia daba sus señales de desarrollo irracional en el contexto nacional, surgieron paralelamente a la orden de “quédate en casa” una serie de factores que evidenciaban que en México, lejos de prevenir los contagios y su distribución por todo el territorio, existían 4 factores específicos interrelacionados cuyo accionar y contexto también estaban a punto de cambiar: el poder, el factor miedo, la lucha política, y el fenómeno del narcotráfico.

En el primer caso, la lucha interminable entre las oposiciones políticas y el que ostenta el poder siempre había existido en México de forma casi permanente en los últimos años. Los partidos de derecha y de centro (ahora oposición) habían criticado con uso de razón y exageración cada una de las decisiones y expresiones del ahora presidente de la república. Ésta apoyada con la mayores medios de comunicación del país, no se cansaban en señalar una y otra vez, cada letra del discurso del gobierno en turno para realizar una crítica constructiva o destructiva, aunque éstas últimas siempre primaban sobre las primeras.

Bajo el nuevo contexto, la oposición decidiría lo que hasta ahora, sería el mayor de sus errores (aunque justificados en la rutina, la costumbre, la cotidianeidad política del país) a criticar el actuar de la actual administración durante la contingencia del presente. Su uso desmedido no sólo ha desembocado en la acentuación de movimientos intra nacionales separatistas, sino también la de darle la espalda por parte de sector económico, privado, y en el peor de los casos, desde la propia administración estatal de varios de los territorios que lo integran. El estado de Jalisco no ha sido la excepción, y mucho antes de mostrar una cooperación necesaria con el gobierno central o federal del país, han decidido darle la espalda, sometiendo a sus ciudadanos a leyes de corte estatal, e intentando justificar su atropello a derechos humanos y garantías individuales a una tasa de contagios baja en la numeraria oficial.

De esta forma, surge uno de los factores sociales que más se han acentuado desde el origen de la pandemia: el miedo. Englobo aquí los actos de discriminación, rechazo, y exclusión de todas aquellas personas que están relacionadas directa o indirectamente con el tratamiento de la enfermedad, puesto que la reacción que el miedo provoca en las personas que lo padecen, reproduce una serie de ideas xenófobas, clasistas y antisociales que existen en el imaginario colectivo de la sociedad mexicana. Creer que la autoprotección basada en el miedo y en el rechazo del otro conllevará a que las cosas se resuelven de un día para otro, y que la normalidad llegaría en pocos días posteriores a su aplicación, es sin duda, uno de los mayores errores que la sociedad mexicana que ostenta algún tipo de poder y que se muestra en contra del gobierno actual, pudo cometer.

Por otra parte, el gobierno más allá de darle la seriedad y atención a una naciente pandemia como la que se vive al día de hoy, intentó minimizar e intenta hasta ahora hacerlo a manera de reducir la preocupación actual de las personas. No obstante las redes sociales, la oposición política y las noticias falsas han provocada una crisis de credibilidad a la administración actual. Han ocurrido hechos tan puntuales como la crítica y llamado a ignorar que en algunos de los mass media se ha manifestado de forma verbal, sin censura ni dándole vueltas al asunto. La figura del personaje más comprometido con el problema del gobierno actual se ha intentado manchar de esa y mil formas más. El llamado a no creer en nada y en desestimar cifras, llevará a lo única realidad que hasta ahora existe en el país: una polarización de la sociedad y de la clase política, con resultados extremadamente desafortunados en el mediano y largo plaza.

Finalmente, si existe hoy en día un factor naturalmente geográfico que ha estado cambiando su forma de organización y la forma (imagen) dentro del factor espaciante de la sociedad ha sido el narcotráfico. Las decisiones de los gobiernos locales y de los estados no han hecho más que dotar de mayor poder y autoridad a los mismos, los cuáles aún continúan con sus procesos de expansión de territorios controlados y vigilados. La imagen cruel (o humanitaria para aquellos que piensan que si el narco fuera gobierno haría "cosas buenas") que muestra cómo grupos del crimen organizado obsequian despensas a los ciudadanos de ciudades y espacios rurales son la manifestación tajante de que el narco es cada vez más un estado sobre un estado sin estado, o dicho de otra manera, un gobierno paralelo más eficaz y capaz para controlar a las personas y territorios.
La crisis de la actual clase política de México que alienta el gradual debilitamiento del Estado a manos del crimen organizado provocará que una vez que se normalicen las cosas, sean los sicarios quiénes gobiernen bajo una administración de corte autoritario, en dónde no existan las garantías individuales, ni los derechos humanos.

Nuevos Estados en la psique de gobernantes

Ante la actual y evidente crisis no sólo económica sino también creciente (generada por la oposición y por decisiones o expresiones inadecuadas) de credibilidad del gobierno actual, los gobiernos estatales que no coinciden con la forma ni la estrategia que se lleva a cabo a nivel federal, han decidido no sólo mostrar su rechazo, diferencias o críticas, sino también han establecido una agenda de políticas públicas extraordinarias que afectan únicamente a los territorios que gobiernan.

Ello ha traído consigo no sólo una mayor necesidad de recursos económicos para llevar a cabo sus planes, sino también una creciente necesidad del uso de la fuerza para poder cumplirlos. Al establecer que la pandemia puede frenarse con datos de fuentes de internet citadas a pie de página de gran reputación, prestigio y confiabilidad (ignorando la formación profesional de todos aquellos expertos en epidemiología en el país) han justificado sin saberlo, el establecimiento de nuevos estados dentro de una misma nación. Esto no sólo repercutirá en el espectro económico (que si bien es cierto conlleva a una mejor comunicación con empresarios locales que están en contra del gobierno federal), sino también en la expansión de la aplicación del factor miedo, y un creciente y continuo desapego del poder central, cuyos contenidos y decisiones tachan de erróneas.

Lo que en tiempos sin coronavirus (del COVID-19) hubiera sido un simple intercambio de ideas propios de la garantía individual de la libertad de expresión, se ha convertido en un cambio sin intercambio, en una escisión que puede llegar a ser mortal, si el gobierno federal repliega dicho comportamiento, y excluye a Jalisco de futuros acuerdos y recursos, quizá fundamentales para poder recuperar la normalidad de la vida diaria en el país. Valdrá la pena observar, cómo se sigue demostrando el apoyo del narcotráfico, a la situación estatal actual.

La reconversión  del lugar, y la topofilia a la Bechelard

Volviendo al tema teórico y dejando un poco la situación actual que acontece en el mundo, el estudio del espacio geográfico y más específicamente los lugares, debe estar cambiando temporalmente a pasos agigantados. El hogar se ha convertido en el nuevo lugar para la existencia misma de las personas, y el espacio aunque puede ser experimentado con los cinco sentidos del ser humano, sólo es posible desde el jardín, la ventana, o al realizar actividades fundamentales en su exterior con una motivación en específico.

El lugar fuera de la casa recibe ahora una connotación negativa, un espacio prohibido en dónde si te expones por cierta cantidad de tiempo puede llegar a ser mortalmente trágico. De esta manera, la concepción filosófica de Bechelard, quien usó por primera vez el concepto de topofilia adquiere una gran prominencia. Desde decir que el hogar es un espacio positivo, dónde el ser humano deposita su identidad, sus gustos y se siente a salvo del exterior (espacio circundante), se observa que en poco tiempo y si la contingencia no cesa, el hogar como un lugar dónde estar a salvo, menospreciará gradualmente los alrededores y el espacio exterior a nivel local. Esto hará que el sentido del lugar se vuelva nostálgico y como mero escenario de la existencia humana.

Crítica a la teoría del lugar heideggeriana que rechaza el factor emotivo psicológico de sus seres espaciantes en su intento por formularla

Más allá de las proposiciones de Bechelard y Tuan sobre la topofilia, existen una serie de artículos y propuestas teóricas sobre el mismo concepto que desean aterrizar en el mismo destino: El establecimiento de un teoría del lugar basada en el ser y estar en el mundo de Heidegger. Dicha propuesta rechaza la idea reduccionista de que sólo puede haber lugares si tienen un significado para la persona que los contempla, visita, siente y demás. Ponen énfasis en que la construcción del lugar está sustentando en una base procedural, esto es, en los procesos que llevan la coexistencia del sujeto-entorno.

Si bien es cierto que el espacio existe con o sin seres humanos, y que desde luego se comete un reduccionismo al pensar la filiación de los lugares desde un punto de vista afectivo psicológico, es desde luego igual de irrisorio pensar que los procesos definen a la construcción del lugar. Al intentar describir como el ser se une a su lugar de una manera objetiva, esto es, sin considerar todos aquellos factores que provienen de lo subjetivo, se puede llegar a creer en una falsa espacialidad en dónde el lugar y ser coexistían y se auto complementan a sí mismos. ¿Cómo es posible esto? En cualquier sistema más o menos constante existen azares que, en un tiempo determinado o bajo ciertos valores presupuestos, pueden llevar al caos o la incertidumbre de la información.

Si pusiéramos por ejemplo al lugar y a los sujetos en una ecuación logística, dónde el lugar y tiempo permanecen constantes, y varía el número de sujetos, llevará a un momento en que el número de sujetos con relación al lugar sea imposible de explicar, y por tanto la filiación a dicho espacio, no exista o bien sea enteramente errónea. Por ello, una verdadera fórmula que ayudaría a formular una mínima teoría sobre el lugar debe hacerse desde la multidisciplinariedad, considerando los lazos afectivos, y entendiendo que así como el sistema meteorológico, un pequeño cambio en la forma en que las personas sienten sobre el lugar, estropearía cualquier intentantiva de teorizar a partir de un principio filosófico de una posible teoría del lugar.

Los habitantes y su forma de ver el lugar

En estos tiempos, predecir cuándo acabará la actual pandemia es complicado partiendo del hecho de que desde que inició, toda estructura que sostiene el sistema económico, de salud, gobiernos y demás no ha cambiado ni se ha adaptado al nuevo contexto. La crisis actual es parte de un proceso que Kondratieff ya había descubierto hace años, no obstante en este caso, predecir que existirá una nueva superpotencia bajo el mismo sistema económico y bajo los mismos parámetros que regían al mundo hasta antes de la pandemia es algo que con el pasar de los días es cada vez más complicado.

Sobre el posible futuro, muertes y conclusión del mismo (conspiraciones respecto a la reducción de la población, contención del cambio climático o una guerra económica provocada por un arma biológica) no hay nada claro, y por ello es necesario que los seres humanos vean al espacio no como algo relacionado a la hostilidad, sino como un campo lleno de futuras posibilidades. La actual pandemia está sujeta a un proceso de auge y decadencia, tal como los ciclos de Kondratieff, sin embargo, estos varían de país a país, y cuyo éxito ahora está íntimamente relacionado con mujeres que ostentan los cargos de presidente o primer ministro.

Aun así, se tiene la certeza de que su auge llegará a un punto de inflexión, y tal como en el caso de las mismas ecuaciones logísticas, nada sucede como el crecimiento de población maltusiana, o como el aumento de la temperatura del agua al ser sometida a una fuente de calor. Lo más importante es estar informado de los cambios que el espacio, sociedad, redes de poder y medio físico traigan consigo en futuras fechas. Será interesante como se verá reconfigurado el mundo a partir de la actual crisis y aumento casi exponencial de los casos de coronavirus a nivel nacional.

Cómo vivo (y cómo vivir)  bajo el nuevo contexto espacio-temporal rodeado de elementos que definen lo rural

Hace poco tiempo, coloqué un tuit que básicamente resume mi posición respecto a cómo tomar y vivir los tiempos actuales.


¿Por qué no asumir una posición positiva o tremendamente negativa sobre la situación actual? Para la primera se necesitaría ser verdaderamente irracional e ingenuo, traería consigo comportamientos que abiertamente niegan la existencia del problema y los encapsularía en una realidad desapegada, aunque cómoda del contexto que vivimos. Diametralmente opuesto, suponer como Nostradamus que, al menos la existencia del ser humano, está por terminar sería una posición cómoda, racional, y empíricamente viable, aunque ello también llevara a que las personas cayeran en depresión, y llegaran a considerar incluso el suicidio.

Por ello, y como buen abogado del diablo que soy, propondría una lista de ideas que seguramente ayudarán a vivir el actual contexto de forma más armónica:

1. Asumir la idea de que la contingencia no terminará pronto, pero terminará algún día.
2. Mantener un nivel anímico bueno, evitando situaciones de estrés o conflictivas lo más que se pueda.
3. Buscar nuevas y sanas formas de pasar el tiempo, como leer libros, videojuegos, ver tiras cómicas, ejercicio en casa, realizar limpieza en la casa, vernaculizar los espacios íntimos, y demás.
4. No dejar el contacto con el mundo exterior, mirar el espacio los alrededores, el cielo y las estrellas. Detenerse cuando se salga de casa a ver como la otra vida vegetal y animal, siguen su curso de manera inocente.
5. Buscar nuevas formas de obtener alimentos y conseguir los recursos necesarios para estar bien en la contingencia y pasada la misma.
6. No dejar de contactar a amigos o conocidos, de preferencia utilizando canales de comunicación unilaterales y sin muchas distracciones.
7. Recordar los buenos momentos de la vida, y/o tener muy presentes a las mascotas que rodean nuestras vidas.
8. Reír como imbéciles lo más que se pueda.
9. Hacer las cosas que tenías planeado hacer cuando tuvieras tiempo libre.
10. No olvides a la jefecita o al patrón de tu vida.

Conclusiones

La falsa sensación de seguridad que muchas personas viven en los lugares donde aún no ha habido contagiados de COVID-19 puede llevar a medidas de contención que muchas veces vayan diametralmente opuestas a lo que verdaderamente es efectivo para vivir los tiempos actuales. El simbolismo que rodea a la colocación de piedras para bloquear el flujo libre de vehículos, es una primera muestra de que será capaz de hacer el ser humano ante la sensación de peligro, ante el caos de lo exterior que lo rodea.

En México, se ha llegado a afirmar que los números no son ciertos, que el gobierno hace nada para contener la pandemia, y que mientras no existan medidas más radicales los enfermos no disminuirán y los hospitales estarán rebasados. No obstante y pese a toda las críticas, lo que ha ocurrido en el mundo es un claro ejemplo de políticas públicas disímiles, dónde ciertos países celebran con éxito su contención, y dónde la mayor parte del mundo ahora sufre los estragos económicos, de salud, y en un muy corto plazo de hambre que les ha dejado la actual pandemia.

Si bien es cierto todas las medidas que se han tomado han sido buenas, nunca nadie podrá tener una receta para saber qué tanto o no un virus afectará la vida en todas sus dimensiones de un país en específico. Hoy en día seguimos partiendo de números para realizar aseveraciones positivas o negativas, sin considerar las condiciones sociales económicas y espaciales de cada país. Se ha llegado a realizar generalizaciones indebidas y hasta desestimaciones inusitadas, en dónde el poder y los intereses aún priman no sólo sobre la vida de las personas, sino también sobre una política asertiva de cooperación, solidaridad y compromiso en dónde todos los actores asuman su responsabilidad respecto a la situación actual, y no sólo se discrimine a quien tenga que salir para no morir de hambre, tan como parece, una gran cantidad de imbéciles seguirán haciéndolo desde sus casas, llevando a cabo comportamientos tremendamente destructivos, desarrollando una dependencia casi mortal con las redes sociales, y perdiendo cada vez más el olfato que los ayude a discernir entre un contenido falso contra otro que no lo sea.

Desde dónde quiera que estés, sé fuerte y tal como quiere la teoría del lugar de corte heideggeriano, no renuncies a las relaciones afectivas con el lugar, puede ser algo que te ayude a sobrellevar la situación actual, de aquí, mañana y quizá también, hasta que se dé por superada.

martes, 21 de agosto de 2018

A un año de vivir en el “sí” lugar

 

Totatiche-Jalisco[1]

¿Se han preguntado lo angustioso que podría ser vivir en la ciudad si un día las vías de comunicación se cortaran, si las señales de radiodifusión se perdieran por horas o incluso días, si se cayera el servicio de internet o no pudieras realizar pagos con tarjeta o retirar del banco? O simplemente, ¿si tu lugar de trabajo se encontrara a 200 kilómetros de tu lugar de residencia? Yo tampoco me lo he preguntado, pero lo he vivido en carne propia por más de un año y creo, sin temor a equivocarme que en mi interior existe una pugna de territorialidad y de cosificación del “si a uno sí o al otro no” lugar.

En mi experiencia personal el ir y residir cada semana laborable (de lunes a viernes) en un lugar apartado de la ciudad donde nací ha sido algo inédito, raro y aparentemente anacrónico si se revisara mi biografía de manera determinista. Es desde luego verdad que los trayectos se disfrutan, que el paisaje aunque supuestamente idéntico siempre muda en los detalles más minuciosos, y que el poder apartarse de la jungla urbana, para trabajar respirar aire puro vale mucho la pena.

El día de hoy, mientras dormía y dejé que el capitán tomara el timón de mi pequeño vehículo mientras disfrutada de una ligera y curveada siesta a un lado del mismo, tuve un pensamiento, una preminisión, una epifanía, una aparición de la señora de las bubis. Después de analizar globalmente todo el contexto que envuelve y alimenta la tarea titánica de mantener y presentarse a un empleo otrora cercano, creo que ya ha llegado la hora de realizar algunas observaciones.

En primer lugar, y el motivo por el cual escribo esta pequeña entrada de blog (no sé si me extienda, pero quien me conozca lo juzgue) es esa idea que se me vino a la mente cuando recordaba los conceptos físicos fumados del Mtro. Armando de Geografía Física en la cual tenías una imagen creada del pasado, y otra del cómo se veía en la actualidad. Algo de ello, aplicado al conexto local en el que Guadalajara fungiría como esa imagen moderna hinchada que se tiene de lo “actual” y el pueblo donde resido como aquello que trae remembranzas de lo que deberíamos llamar “país extraño” pero que todos le dicen pasado.

Si colocáramos de lado los avances tecnológicos y nos centráramos en el contexto y la imagen que ambos lugares proyectan a los sujetos que ahí residen, podríamos distinguir tales “imágenes”, pues no son estáticas sino dinámicas, se contruyen en el mismo espacio temporal, pero aún así, sus movimientos y características son terriblemente diferentes. Pareciera como si todas las teorías de modernidad y pos modernidad ignoraran la existencia de los “sí” lugares, los cuales se encuentran conectados a los procesos que describen, pero en cuyo seno y contextos los sujetos contruyen su realidad, sus imaginario sociales y su personalidad de una manera diferente, pasada, vintage.

Y con vintage no me refiero a toda la tendencia social y económica que ello conlleva (y que involucra a todos esos hipster que se ponen hasta sus chanchas en la zona Chapultepec), sino al hecho de tener de frente estructuras económico sociales que se creían superadas, e inexistentes en el prometedor presente. Dichas estructuras, ignoradas por los académicos, pasadas de lado por los movimientos sociales que buscan la libertad absoluta del beharviorismo individual no sólo son reales sino que además, se mantienen en un estado casi inapreciable.

Sería extramadamente sencillo transformar las imágenes a color que capta nuestro rango de visión como seres humanos por una acromática, en donde los detalles en blanco y en negro nos revelaran que efectivamente, se está viviendo en un contexto que no sólo irradia al pasado sino que se contruye en el presente per sé. Con ello no quiero decir, ni afirmo de forma indirecta que vivo en una simulación ni mucho menos, sino más bien, intento recalcal cómo no sólo los gobiernos o los habitantes de la ciudad o los académicos que en ella habitan minusvaloran territorios extra urbanos, só pena de que exista todo un movimiento globalizado que se alinee a los principios conservadoristas o en protección de tal o cual factor. Estas chorradas que ni yo mismo estoy entiendiendo del todo, podrían responder a cuestiones tales como, ¿es posible volver a vivir el pasado? ¿Ese país extraño no serán más bien los “sí” lugares? ¿Cuál es la construcción de la posmodernidad en lugares donde pese a la existencia de todas las comodidades informacionales del presente, se viva con procesos completamente incompatibles?

Sólo el tiempo y otra epifanía con referencias bibliográficas a punto, nos lo dirán.

Pd. Sino entiendieron mi sátira a Auge, les recomiendo leer su obra es harto interesante.

domingo, 25 de diciembre de 2016

Aproximaciones eónicas a la cuestión de “¿Qué es una ciudad?”

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“Repesentación de Tenochtitlán encontrada en el libro For Space de Doreen Massey.”

En las vísperas de un año nuevo, vida nueva, la definición y caracterización de una ciudad se ha ido cubriendo de una serie de carecteres, códigos semióticos que en más de una vez, ven transtocados los principios que le dieron una razón de ser (los emanados de la propia modernidad) obnublilando esa concepción clasicista con la cual, tanto los adeptos a la geografía como la sociedad en general, creían que delimitaba teóricamente la originalidad de sus habitáculos.

Para algunos (aquellos que prefieren partir de una cosmovisión eurocentrista y occidentalista derogando completamente a las cosmogonías minoritarias), las primeras imágenes de la ciudad se remontan a países como lnglaterra, Francia, España, entre otros más. Para la historiografía de la ciudad basta con recordar las primeras grandes civilzaciones como la Antigua de Egipto. Otros, aquellos deseosos por rescatar la imagen de los dominados como lo quiso concretizar la escuela de Fráncfort, se centraron también en analizar las primeras grandes aglomeraciones en sus territorios datados mucho antes del propio nacimiento del estado moderno.

Hasta antes de la década de los setenta (los años de la gran debacle de la ciudad occidental desarrollada) del milenio pasado, la ciudad podría definirse como una aglomeración de personas, infraestructura, y cadenas de producción caracterizadas por el comercio y la industria. Una definición que peca contundentemente de un parafraseo cargado de ignominia, claro está. Empero, y gracias a un subcapítulo del libro de Néstor García Canclini “Imaginarios urbanos”, creo conveniente aclarar la posición de la propia cosmogonía respecto a la ciudad, y no sólo la pobre y hasta superflua perspectiva tomada por dicho autor, al escribir que la definición geográfica de una urbe determinada, sigue los lineamientos organicistas propuestos por la Escuela de Chicago.

Pues bien, una vez que también he considerado de forma generalista el devenir histórico de la ciudad (podría agregar las notas emanadas de la obra de Morris “Historia de la forma de la ciudad”), debo decir que este concepto geográfico en particular,  cada día que se solapa sobre otro, cada segundo, cada hora en el que presente fue hace simplemente un par de clics, se torna tan complejo de definir como la clicheada frase de buscar una aguja en un pajar.

En un comienzo, desde la propia posición geográfica y en términos generales, la ciudad ha sido catalogada como lo opuesto al campo, o bien, aquella partitura del espacio que está sometida a reglas y funciones diametralmente opuestas a las encontradas en regiones del interior. Una movilidad social inusitada, una diversidad cultural e informacional creciente, una mayor aglomeración de personas en un sector más compacto de territorio contra una movilidad social escasa, una idea social generalizada que inclusive podría considerarse como pensamiento único, y una población dispersa aunque comunicada, son algunos de los descriptores que comúnmente se hacen tanto de lo urbano como lo rural.

En nuestra disciplina, los estudios de carácter urbano se han avocado, ciertamente, a desenmarañar los detalles alusivos a la forma y no al fondo de las ciudades, intentando desentrañar las relaciones entre el hombre medio, aunque en ocasiones, se llega comparativas insulsas donde los cortes temporales son cada vez más contemporáneos y efímeros. Todos creen saber las etapas de crecimiento de una ciudad, las diferencias entre la ciudad en el primer y tercer mundo, la forma de la ciudad en Europa, y la establecida por la corona española durante la dominación de los países latinoamericanos en la colonia, aunque pocos, quizá sólo un puñado de curiosos siniestrados, se han preguntado alguna vez de forma simplista y tajante ¿Qué es al día de hoy, una ciudad?

No deberíamos de ninguna forma, recusar los planteamientos de Milton Santos al ubicar el tiempo que vivimos como el dominado por un medio técnico científico e informacional, ya que dicho constructo debería ser recapitulado para poder entender a la ciudad en la actualidad. En términos lacónicos, y usando la teoría de Hartshorne en alusión a las fuerzas centrípetas y centrífugas que caracterizan a un estado o región con una razón de ser cohesionista o separatista, una ciudad sería una serie, una amalgama de factores centrípetos que la cohesionan, la dotan de una identidad y le dan una razón de ser. Esto claro está, desde un plano ideográfico y poco morfológico, visual o funcional.

Como cada objeto en el espacio (seja qual for…) ésta ocupará un espacio, una pequeña o basta fracción de superficie terrestre en la cual logre desenvolver sus actividades y ligarse a ese medio técnico científico e informacional del siglo XXI. Muy al contrario de las ideas que la escuela de Chicago intentó utilizar para explicar a una urbe “como la localización permanente relativamente extensa y densa de individuos socialmente heterogéneos”, y aunque coincida con la visión de Canclini sobre el hecho de que se ignora contundentemente el devenir histórico y genetista de una ciudad,  no es de extrañar que dentro de las definiciones que más atinadas se encuentran a una situación actual, emanan desde una perspectiva espacial.

Aunque hace un momento utilicé una partitura muy básica de los postulados de un geógrafo de intencionalidad nomotética, debe entenderse que por más intentos que se hagan por formalizar una definición de la ciudad en unos tiempos tan crucialmente complejos y heterogénos como los de hoy, en donde todo parace indicar que nos acercamos cada vez más a la indefinición e irracionlidad, en donde las estructuras sólidas que caracterizaró a la corriente moderno temporal se atrofian, ésta deberá adaptarse a nuevos nuevos tiempos, contextos, lugares. Grosso modo, puede existir una definición genérica de ciudad, pero ésta variará de acuerdo a toda la serie de factores espacio temporales que singularicen o no, a una urbe en específico.

En términos espaciales, es extremadamente sencillo ubicar en el espacio a una ciudad, ignorando su historia, su emplazamiento, situación o devenir histórico. Los nuevos sistemas geomáticos como el Google Earth acercan a las personas a la imagen, casi siempre idílica y extramadamente comercial, de una aglomeración urbana. Dichas imágenes intentan “mostrar” y “destacar” una serie de hitos puntuales que forman parte de las mismas, pero que no pueden de ninguna manera aludir a la ciudad entendida como un todo complejo.

Para alcanzar el todo complejo que podría coadyuvar a la definición puntual y específica de X ciudad, sería evidenciar el tipo de organización social, la riqueza cultural y el tipo de relaciones societarias que transmiten a sus áreas de influencia y a la red global. Una forma sin fondo sería volver a esa idea tan anticuada pero necesaria  para el estudio de la geografía en la actualidad, en la que al espacio se le considera como un contenedor de objetos, formas y sujetos, capaces de establecer principios generales siempre que existiera una conditio sine qua non  como es la simplicidad.

La actual propagación de la teoría del pensamiento complejo, y las formas teóricas cada vez más desarrolladas sobre la forma de organizar los habitáculos, sólo evidencian que la ciudad, para ser definida, necesitaría a regañadientes un nuevo paradigma capaz de responder a problemas complejos por un lado, y a simplificarlos para poder deducir principios genéricos generalizables. Dicha tarea que parece en la superficie sencilla y pragmática, es el cúlmen de una serie de giros epistémicos, cuyos aportes cada vez más caducos en la actual espiral de tiempos efímeros o fugaces, logren consolidar una cosmogonía con la cual los sujetos, deseosos de una definición de sus urbes y de ellos mismos, pasen de ser ciudadanos del mundo, a estar-en-el-mundo.

Addenda: Y a la pregunta, ¿dónde quedan los problemas sociales, la perspectiva radical, los temas de desigualdad? ¿Qué respondería una definición de la ciudad? En términos lacónicos y considerando la distribución cada vez más desigual de los recursos materiales y monetarios en el mundo, una actual defínición de la ciudad, la consideraría sin duda como un campo de luchas sociales, en dónde el sujeto cobra un papel protagónico en el devenir tanto de la planeación como el desarrollo de las políticas públicas de las ciudades, aunque, en efecto, podría evenciar algo que Make Davis ya ha explicado en su narrativa, como es la idea de que hoy vivimos en un planeta de ciudades miseria.

miércoles, 8 de junio de 2016

La geografía en un mundo posmoderno: La continuación de la reificación clasicista; por una nueva pedagogía con sustento teórico (opinión)



Después de 4 años en los cuáles te ves iluminado por una serie de conocimientos sui géneris o únicos, los cuales son parte convaleciente de una disciplina que, en la actualidad, podría considerarse un tanto ortodoxa, es menester entender que la posición de la geografía respecto de otras ciencias sociales como del corpus científico en general es más bien sombrío e intermitente. Con claro, sus muy diversas y no tan fácilmente cuantificables excepciones.

A lo largo de nuestro adoctrinamiento hemos sido convencidos de forma concreta y necesaria, que esa concepción memorística, naturallista, e inclusive descriptiva, ha ido desapareciendo en un intercambio frenético con otros métodos y técnicas de investigación. Actualmente, no existe aún un libro base, una teoría base, ni una sola cosmogonía de la disciplina, al contrario, una vez que el mundo se complejizó, una vez que la tendencia posmoderna se afianzó, no entendiéndola por su contexto sino por sus implicaciones culturales, económicas y políticas, la forma de ver los fenómenos ha sido carcomida, hasta tal punto en el que, sin una adecuada preparación, sería imposible indagar sobre las problemáticas más intrascendentes de la vida diaria.

Sí, en la posmodernidad, lo intrascendente también es complejo. Y esto se debe en parte a que una categoría básica de la disciplina se ha expandido, sino que inclusive, podría considerarse consolidada e impuesta en un sentido que creemos, ha sido más persuadido que obligado. El ecúmene, aquel espacio habitado por los hombre en su acepción griega es sólo el principio de una categorización que transgrede la propia separación societaria que a lo largo de los últimos siglos se ha conocido con el binomio oriente-occidente. Sí, el mundo de los salvajes y el civilizado.

En su acepción completa, el ecúmene, u oukúmene, refiere a la tierra habitada por los hombres civilizados, en donde los salvajes no existen o se encuentran en un proceso civilizador. Pues bien, la actual tendencia posmoderna y neoclásica basada en el laissez-faire, parece ser una analogía perfecta, sino es que también el culmen de dicho proceso. Al ya no haber tierras inexploradas (al menos, superficialmente) las metas de la disciplina cambiaron, y dejaron de lado esa intentona difícil e intempestiva de continuar describiendo de manera diacrónica la forma y el fondo de los territorios. Ahora inclusive, se vuelcan las cosas a conocer e interpretar las esencias y características del lugar, ya no con una potencialidad estatal u oficialista, sino como un factor en donde el desarrollo y la mejora en calidad de vida de las personas locales se vuelven menester y meta.

Pero, mientras la geografía da estos giros tan necesarios y pertinentes en el nuevo siglo, ¿que ha pasado en la percepción del ecúmene por parte de los otros, aquellos que no ejercen ni conocen de forma conjunta la praxis geográfica? Como hipótesis se debe decir que quizá, la concepción griega del ecúmene y la visión naturalista aún siguen vigentes en un mundo que los rechaza y los confirma de forma análoga y latente. La no geografía es mayoría, y no es 50 más 1, ni siquiera un 80, u 90, es grosso modo, todo y nada. Sí, tal y como es la esencia misma de nuestra disciplina, saber sobre la mayor parte de las cosas, y a la vez no profundizar en alguna sensu stricto, aunque ello tampoco sea universal.

Por ende, la universalidad geográfica no es la que el geógrafo construye, sino la que la sociedad ha creído que se sigue construyendo en base a las premisas más clásicas y elementales de la misma. Esa creencia generalizada, empero, más que requerir una permuta, debe permitir darle cabida a las nuevas concepciones que se constituyen y construyen en la misma. De tal suerte que la educación básica o elemental debe ser permeada de manera sucinta y lacónica por lo que bien valdría titular como "la nueva geografía en un mundo posmoderno".

En el interior de la geografía, por otra parte, las tentativas por construir una teoría generalizable, y no general o estática, deben continuar. Aunque como bien Heráclito señalaba que el movimiento era la naturaleza esencial de las cosas, en geografía, el movimiento es una cualidad adyacente al espacio y al tiempo, cuya trama es difícil de predecir, pero no por ello, se consideraría una empresa imposible e innecesaria. Las nuevas tendencias o giros en geografía, coadyuvarán a reencontrarnos con la esencia misma de la geografía, bajo una lógica espacio tiempo distante cronológicamente; dónde las bases u esencias epistémicas puede que sean similares, y no sólo eso, sino que puedan construirse a partir de un pasado en cuyo seno, aún gira ese Delfos griego, a la espera de revitalizar la forma de ver la realidad contemporánea.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Apreciaciones iniciales sobre La geografía transversal (GTP) de Claude y Georges Bertrand, ¿Una utopía?



Tal parece que el pensamiento complejo de Morin y de Gardner no tardarían mucho tiempo para aterrizar en este espacio. Espacio irreal, virtual, acósmico, o si se prefiere un no lugar vivido. ¿A quién le importa? (me rehuso a reutilizar anglicismos fútiles e inútiles teniendo una lengua (ojo lenguaje) tan rico y vasto como es el castellano). Como he publicado con antelación, esta entrada nace como un atisbo a posteriori de un curso de actualización orquestado por el único (al parecer) profesor con el suficiente conocimiento y revisión del texto original en francés de Georges y Claude Bertrand, A. Zeromski K.

Une géographie traversière. L´environnement à travers territoires et temporalites. bien podría considerarse una utopía, un fin, (y con razón, ya que se parte de un sistema basado en la teleología) que terminaría construyendo una geografía totalística, o integradora, una geografía con un sentido, y no una noción, espacio-temporal. Es por todos sabido, que su traducción al castellano, sustituyó transversal por medio ambiente, lo cual, desde mi punto de vista, no fue un error, si no que, más bien, es una malinterpretación de la traducción de un texto que quiso dejar claro, desde un principio, que su locus o climax prosaico, sería, sensu stricto, el medio ambiente. Además de que, la dichosa transversalidad, no se entiende a menos que se considere el medio ambiente geográfico por antonomasia, este es, el espacio geográfico (sí, tiene límites, y no precisamente temporales).

La palabra ambiente tiene un significado temporalmente polisémico y proteiforme. Por mucho tiempo, se relacionó a una noción naturalista que consideraba dentro de sus límites únicamente al medio biótico y abiótico existente a nuestro alrededor, en dónde el hombre no tenía ni función, ni intervención, ni alteración alguna. Posteriormente, el ambiente incluyó al hombre como un factor natural, sujeto a la propia praxis y armonía supuestamente simbiótica y homeostática en la relación hombre-medio. Finalmente, y bajo una lógica espacio temporal lineal, progresiva, o hiperprogresiva, el ambiente es una construcción sistémica en dónde lo natural ha perdido su protagonismo, bajo el pseudo control ominoso de la mano invisible del hombre (cualquier parecido con Adam Smith, es mera coincidencia y responde a una reminiscencia economicista de mi parte).

Así, el famoso movimiento posmoderno, decostruccionisma, lunático o irreverente, causó una situación en al cual "ahora por todas partes, las ideologías conocidas se desmoronan y la ascensión de la noción del medio ambiente aparece como la gran revolución del siglo XX, en el modo de pensar el mundo y, más precisamente, en las relaciones del hombre y de la naturaleza. Todo acontece como si la Tierra, la naturaleza, los cielos, y los pájaros giraran en torno del hombre y dependieran cada vez más de él, de su impacto material como de su sensibilidad y de sus fantasmas. De objetivo, el mundo se tornó subjetivo" (Dos Passos, s.f.;3).

Dicha cita, permite un primer acercamiento a los postulados de los hermanos Bertrand, ya que de forma lacónica, retrata la situación statu quo actual, en la que el ethos científico se decanta por una postura abierta al diálogo, a la multiplidisciplinairiedad o si se quiere (introduciendo a los híbridos) a la transdisciplinariedad. Bajo dichas premuras, las geografía transversal sería una geografía del medio ambiente híbrida (bajo el tercer supuesto o connotación de la palabra en la contemporaneidad) basada en un sistema no mecanicista, en dónde el fin último se encuentra, tentativamente, ligado a los procesos de globalización y a la nueva forma de concebir conceptos, otrora, irreconciliables. El ambiente es ahora, sociocéntrico.




Postulados básicos:

1. No existe "ciencia" singular o plural del medio ambiente, existe una plataforma de trabajo transversal que destaca la diversidad-pluralidad sobre todas las cosas.

2. No hay geografía sin naturaleza y no hay naturaleza sin geografía, ergo, la evolución natural debe considerar la evolución territorial.

3. Si bien existe un corte natural y social, ello no significa que no se puedan utilizar conceptos y nociones híbridas como paisaje, territorio, recursos, entre otras más.

4. La conjugación de múltiples diversidades y pluralidades que separan el medio ambiente (geodiversidades sociales, geosistemas antrópicos naturales). Aquí es donde entre la complejidad en el juego.

5. Considerar una trayectoria espacio-temporal multidimensional del medio ambiente. "La catástrofe dicha natural, y la crisis, dicha social, pueden conducir al catastrofismo se nosotros no las colocamos en sus temporalidades específicas" (ibídem).

6. La naturaleza no es lo que ella era. Paulatinamente, emerge en el corazón de lo social, una naturaleza regenerada post facto.

7. Socializar el medio ambiente, esto es, modificar la finalidad del sistema (desarrollismo), superar la mesología y la etología para entrar en el análisis de las estrategias sociales (acción) y los modos de representación (modelización de la sistematización).

8. Espacializar el medio ambiente. Abandonar su sentido "biodiversidad-céntrico" por otro "geobiosociocéntrico".

9. Antropizar el medio ambiente. Entender que sin el hombre y sus acciones, el medio no puede ser entendido en su totalidad.

10. Hibridizar (con auxilio de conceptos clave, y metodologías y teorías transversales o conexas) el medio ambiente.

11. Historizar el medio ambiente. Darle continuidad a la lógica de las propuesta del concepto ambiente, precedentes.

12. Patrimonializar el medio ambiente. Encontrando la unidad funcional del espacio, o si se quiere, diafanizando el paisaje.

13. La creación de una geografía más didáctica y pedagógica.

Las 3 entradas del sistema GTP parte de un sistema teleológico interrelacionado entre el geosistema, territorio y el paisaje. Esto quiere decir que los 3 no parten de un especificidad sino de una totalidad. Así, el geosistema no sólo sería el recurso o la fuente con una connotación enteramente natural, sino que consideraría el devenir axiomático hombre naturaleza. El territorio, por otro lado, bajo la noción de limitar o cercar, representa la lógica espacio temporal de las sociedades, el recurso estaría intricado en la política, el mercado y el sistema jurídico. Y finalmente, el paisaje representa el espacio tiempo de la cultura, y de todo aquello que no puede considerarse positivo o nomotético.

Hoy día, la geografía se reconoce como lo ciencia social de los territorios, y bajo la proposición teórica de los Bertrand, supone territorializar al medio ambiente, enraizándolo en la naturaleza y en la sociedad, fortaleciendo los medios conceptuales y metodológicos para lograr avances en el conocimiento ambiental de nuestro campo de estudios.

Si bien, con ello se demuestra que el medio ambienta es más que un concepto científico, cabe dudar acerca del cómo, y cuándo los procesos de inflexión del "paradigma" puedan permear y materializarse en una sociedad que pide a gritos respuestas y solución a los problemas. Si bien, pueden superarse algunos postulados aceptados de forma general en un pasado próximo, cabe hacerse la pregunta, ¿cuánto tardará dicho paradigma en pasar de la teoría a la acción? ¿el pensamiento complejo lúdico didáctico terminaría por facilitar su implantación? y finalmente, ¿estamos ante una propuesta realista y posible de construir una geografía holística o de sólo una teoría utópica?

La lógica espacio temporal, nos lo dirá.

Referencia:

Messias Modesto dos PASSOS. (n.d.). O GTP: GEOSISTEMA – TERRITÓRIO - PAISAGEM – UM NOVO PARADIGMA? Retrieved December 12, 2015, from http://observatoriogeograficoamericalatina.org.mx/egal12/Teoriaymetodo/Conceptuales/05.pdf

sábado, 21 de noviembre de 2015

Corolario de ideas de Miguel Ángel Troitiño Vinuesa, y atisbos.

dia-internacional-de-america-latina[1]

Simón Bolivar, de seguro hoy, ha de estar revolcándose en su tumba.

No hace mucho tiempo, mientras recordaba con pensamientos trémulos la despiadada muestra crítica de ideas eminentemente geográficas de Dr. Miguel Ángel Troitiño, deduje que sus palabras valdrían la pena recuperarse, pero no en un sentido pasivo, inerte, sino con un crítica a hurtadillas, desde lo lejos, desde aquella voz lejana que le impiden ser escuchada mientras de fondo existe ese tilinteo exuberante y apócrifo, capaz de obnubilar hasta el alma menos maniqueísta. Esta entrada, más que ser un facsímil de su exposición de ideas, es un corolario con claras muestras de inconformidad, tristeza, aunque no por ello, remita en algún momento la desesperanza en la crisis. Intentaré ser lo más breve.

El título de su plática se titulaba “Geografía y ordenación del territorio”, algo que me parece, fuera de sí, puesto que su propuesta y exposición versaba, precisamente, de un crítica a la geografía y las formas tan enclenques, en que el espacio objetivo delimitado por el hombre, es ordenado. Primeramente, señalaba que la ordenación era un campo de actividad profesional y no una disciplina, esto supera de forma intencional, el gran debate teórico inservible de si debe verse como una técnica administrativa, una política pública o una ciencia en sentido lato.

La primera crítica se resume de la siguiente forma: Asumir un compromiso aún en austeridad, con la resolución de problemas. Y al parece ello suena bastante ambiguo, pero con el pasar del tiempo, no lo será tanto. Por mucho tiempo, el planeta fue abordado en su entereza por la geografía con una intencionalidad eminentemente descriptiva, física, y en ocasiones, independiente del hombre, y hasta de los propios geógrafos en su carrera sin fin hacia la abstracción perfecta del espacio terrenal. Bajo esas premuras, parece sensato invitarnos a explicar al mundo, contribuir con el ordenamiento, y mejorar las condiciones en los habitáculos. Empero, dichas preposiciones preconcebidas fueron anuladas fatídicamente al señalar, también de manera sucinta, que el mundo actual no es controlado por aquellos con el poder de mejorar el mundo, sino por otros con el poder de imponer relaciones asimétricas de desigualdad (trayendo a colación a Raffestin). 

Por otra parte, partir de la idea de que los territorios son construcciones sociales entre los elementos naturaleza, sociedad, cultura y economía, parece lógico, pero su culminación es aún irrisoria. Quizá, sería mejor entender el concepto como un proceso, en donde los elementos aparecen entremezclados y su redeterritorializan. El trabajo multidisciplinario también trae como consecuencia una hibridación del pensamiento, un diálogo frente a paredes que en ocasiones, son inteligibles, y que cuando logran consensuar, nadie recala en la necesidad de ser uno mismo, y pensar en la materialidad colectiva.

Continuando, la geografía es, ciertamente, una disciplina que intenta explicar las cosas de manera relacional, pero ello es apenas uno de los principios de nuestra empresa. Quizá en este mundo que intenta parcelar cualquier cosa o forma de vida, tener la semilla de una curiosidad alzada sería una cuestión algarábiga, pero cuando de ello depende tu presencia o ausencia soslayado y atado ante una serie de preceptos que te obligan a acotar tu perspectiva y a ser lo más sesudo y estrecho posible, el totalismo en formación, termina en un hiperespecialización desmesurada. Lo cual, desde luego, no es del todo positivo, y tampoco negativo, si se parte de la idea, siempre y en todo momento, que lo que vemos desde nuestra ventana, es un escenario surrealista lleno de dimensiones, emociones y valores multisensoriales.

El corolario al parece correlacional con el título de su ponencia, parece terminar por distanciarse cuando hace uso, por primera vez, del término crisis. Palabra en boca de todos y quizá en la internet luche con fuerza por mantener la hegemonía lexicológica frente a términos tan artificiales y efímeros, como facebook, like, youtube, o tuit. Y por efímeros me refiero a la escala de años, porque, si bien, la red ya controla buena parte de nuestras vidas, no hace lo mismo con nuestras realidades, esas ventanas vernáculas que en ocasiones no ser archivan, y que es imposible frenar.

La crisis a la que alude, se entiende como la capacidad de no entender la diversidad y riqueza del planeta. Y que su crítica en el binomio biodiversidad-multiculturalidad es una realidad en demasía, comprobable. Existe también, una idea de que el desarrollo y crecimiento no son iguales, de ahí que cite con detenimiento la teoría del decrecimiento y el ingente menester, de reducir la brecha de la desigualdad mediante la distribución más equitativa de los recursos. Algo, ciertamente, en boca de todos, y de hecho, como el devenir de muchos, pero en la praxis indebidamente muerto.

Para resolver dichos problemas, desde su particular opinión ofrece como alternativa la construcción de una nueva cultura territorial y el crear un nuevo modelo de desarrollo. Palabras muy bellas pero poco armoniosas, debido a que se proponen desde una realidad distante post crisis, o mejor dicho, ex post de la misma, como es el conocido caso español. Hay una gran lista de competencias no descubiertas y aplazadas en la sociedad local que bien podrían refutar sus planteamientos, pero que, como vivimos solos con una cultura malinchista, creemos que una realidad diferente alterna se construye desde fuera, y no, como fueron los estudios de caso que a Milton Santos lo llevaron a escribir Por uma outra globalização, en dónde se descubren potencialidades desde lo local, desde los barrios más bajos y que son sinónimo de pobreza cultural, como una esperanza, oculta pero vida, arrebolada aunque empática, humilde y compleja. Por tanto, quizá, más que buscar nuevos modelos, lo mejor sería terminar con ellos y pensar en una nueva forma de construir habitáculos donde el ser humano sea inma y trascendeltamente una parte más del mundo, y no un transformador del mismo, como bien señala Heidegger en varios de sus libros y ensayos.

Una de las ideas que más estuvo presente en su presentación de idea, fue aquella de que la cartografía no es neutra, de hecho, nunca lo es. En su empresa de representar un mundo objetivo en un plano bidimensional, el geógrafo termina presa de su misma trampa. Un autosuicidio, de los que pocos (como Brian Harley) están concientes. Lo que tal vez habría que crear, es mapas que explícitamente reflejen una intencionalidad que es real y que no intenta conformar una verdad.

Si el saber geográfico se remite a una cultura territorial y a las relaciones que de ella emane, habría que saber, con gran acierto, impregnar al ordenamiento dicha fórmula. La capacidad de pensar es el bien más valioso de todo académico, y que cada se pierde, no porque se deje de hacer ciencia, sino porque se deja de filosofar. Esa impetuosidad le ha costado al planeta una dominación casi conditio sine qua non existe una huella del hombre. Huella que ya deja de ser solamente ecológica, y que lo es también, social, económica, cultural, y también, geográfica. De esa manera, creo que la capacidad de observar es necesaria, pero no es la única y de hecho, de todos los órganos de ser humano, es el sentido (la vista) que mayor potencialidades tiene de ser restituido mediante el desarrollo de otros que han sido, en los últimos siglos, relegados a un plano meramente complementario en el mundo occidental.   No sé si es porque en este momento me encuentre escuchado música de Shostakovich, pero es posible encontrar capacidades ocultas con tal solo cerrar los ojos.

No podría estar más de acuerdo en que la clave es revertir la desigualdad, y cuya tarea de superación debe ser timoneada por una praxis política constructiva, coherente, novedosa e innovadora. Sin embargo, al menos yo atisbé su confianza y anhelos positivos bastante lejanos. Lo que podría recuperarse es la intencionalidad de crear una inteligencia territorial (y ojalá espero Howard Gardner, lea alguna vez esto), tanto en los habitantes, los que viven en el espacio banal y en los gestores o dirigentes (claro, supongo, en forma provechosa para todos). Es del todos sabido, que relación hombre/territorio es por de más ambivalente. Y su proposición de crear, desde una perspectiva moderna y enmarcada en la complejidad, una visión humanística del territorio no sólo retransformaría a los propios espacios delimitados por el hombre, sino también a la propia geografía. Esto quizás, es lo más esperanzador, aunque quimérico de su ilación verbal.

Esa prospección ideal de una realidad aún surrealista, puede ser posible si desde hoy no sólo se concientice al ser en el mundo, sino que se le inste a actuar, y no sólo en un plano meramente individual, sino como actuación en dónde no existe un papel principal ni un sólo protagonismo, sino 7 mil millones de ellos. De ahí que señale y recomiende, preocuparse por lo que pasa en el mundo. No por ser una tarea cotidiana, sino porque la transformación de las realidades podrá nacer cuando las verdades universales ya no giren en torno a los novicios de Platón y sí a los hombres geográficos en el sentido de Robert Sack.

Finalmente, habrá que señalar que aún con ello, hay que ver con ojos críticos y desde nuestro propio Aleph, una proposición a la acción que no escapa de las fervientes ideas de conservacionismo occidental. Nuestra indiferencia por la historia, por lo nuestro, y por los nuestros no sólo nos ha llevado hasta dónde dónde estamos, sino que nos ha alejado de nuestra verdadera razón de ser en mundo que cada vez más se cierra, pareceliza y ve nacer, un montón de ideologías que devienen cada vez más en la ortodoxia. Las palabras de Fernando de Paso en un discurso publicado en 1992 son tan válidas en la actualidad que terminan en ocasiones, con la confianza y la postura fija de seguir adelante. Ese “estamos solos” es una invitación a la autorreflexión, hacia una fiesta propiamente nuestra dónde nuestra raíces están invitadas, aquellas que cada día ser marchitan, olvidan, pero que no se dejan, y espero no se dejen nunca, de imaginar.

Cierro finalmente con una frase del mismo ponente, “La ciudad es mucho más que arquitectura, son espacios de vida”.