jueves, 19 de junio de 2014

El suicidio de un geógrafo.

PICT0886

Desde la reciente publicación en el portal cultura colectiva, donde se presenta el trabajo de Donna J. Wan, referente al paisaje de los suicidas (http://culturacolectiva.com/donna-j-wan-el-paisaje-de-los-suicidas/), no me ha dejado de cautivar la idea disciplinar del ocaso o fin de un geógrafo en específico.

¿Qué provocaría que un geógrafo dejara de ser él mismo? No necesariamente se relaciona con la idea biológica de la conclusión vital de un ser humano relacionado, sino de las razones o conductos por los cuales, una persona con la filiación o interés por la disciplina, quedara escindido de la razón de ser propia de la misma. Para muchos, la ciencia geográfica no es más que un complejo de conocimientos relacionados con el cuerpo vital de un estado en particular. Aun en nuestros días, la idea se remite a su raíz griega de geo Tierra, y graphia Descripción.

Resta decir que esas ideas pecan de obsolescencia y marchites. Dentro del pensamiento geográfico existe un consenso generalizado que versa precisamente, en que el objeto y el carácter de la disciplina, responde al interés de un conocimiento de las relaciones entre el hombre y el medio que lo circunda. Por ello, la centralidad predominante del espacio geográfico es una k (constante) casi en cualquier trabajo relacionado a ella. No obstante, al ser una ciencia que se encuentra entre los límites de varias disciplinas afines, y cuya heterogeneidad temática puede llevar a la indefinición, debe reconocerse que en más de alguna ocasión, se generarán contenidos superfluos, que no respondan a la esencia competente.

Pues bien, el verdadero “suicidio” que cometería algún sujeto miembro de la praxis geográfica se daría, en strictu senso, cuando de forma inadvertida el contenido de su trabajo estuviera cargado de términos y comentarios afines, pero con una resolución hipotética exógena y distante. Así por ejemplo, al haber finalizado el estudio de una ecosistema en función de los linajes taxonómicos de alguna especie en particular, y no de su distribución, conexiones, especialización, o dispersión espacial, se estaría cayendo en un campo afín a la disciplina (Biología), para responder (desde esa perspectiva) a una problemática como tal.

El suicidio de un geógrafo está íntimamente relacionado con una débil franja disciplinar que lo une y separa de ciencias afines. Su carácter dicotómico físico-humano, sus diversas corrientes y escuelas, y la amplia gama de problemáticas que pueden ser abordadas desde y para la geografía no deben nunca de desviarse de los fines y objetivos preconcebidos. Así pues, el suicidio se relaciona con los aportes vacuos, ignorancia disciplinar, abandono irremediable en pos de una técnica o ciencia afín, desapercibimiento de la perspectiva espacio-paisajística-temporal, y otras que en menor medida, dilapidarían el quehacer del especialista del hombre y la tierra.

¿Es acaso la imagen que de archivo propio anexo a la presente entrada, la imagen que ve un geógrafo antes del suicidio? Temo que no, tampoco es hoy en día una de las más recurrentes debido a la gran concentración demográfica en la ciudad. Lo que representa es, en esencia, esa imagen de un espacio que está siendo transformado por la mano del hombre y su madre naturaleza. Más allá de lo visible, se encuentra lo que Pierre George considera invisible, aquellos derroteros históricos, aquellos elementos que provienen de otras partes, aquel espectador que se encuentra fielmente, al borde de la catarsis y diálogo con la naturaleza.

Recordando a Octavio Paz: “Algunos intentan salvar al mundo, otros leerlo, nosotros (los geógrafos) queremos hablar con él”.

jueves, 12 de junio de 2014

Análisis del cambio de la nomenclatura en las calles del centro histórico en el porfiriato y después de la revolución mexicana en la ciudad de Guadalajara, Jalisco.

Zerecero Cisneros Braulio

Sábado 7 de Junio de 2014.

Fuente: ITES0 (2011)

Introducción

La ciudad de Guadalajara a lo largo del tiempo, ha sufrido por una evolución constante y acelerada desde la década de los 30’s del siglo XX (Iteso 2001: p. 34). Sin embargo el proceso del cambio en la nomenclatura de calles y avenidas ha sido una realidad desde los tiempos de la colonia hasta la actualidad (año 2014). Los nombres que guarda cada una de las vialidades, refleja un proceso histórico de imposición, renuencia o continuidad, de términos onomásticos como sustantivos referentes al lugar. Develar cuáles han sido los cambios y las razones por las cuáles se efectuaron, ayuda a comprender que no sólo ha existido un proceso de expansión de la mancha urbana, sino grandes transformaciones sociales acaecidas por sucesiones políticas, menciones honoríficas, peticiones religiosas o adaptaciones de la ciudad a un nuevo esquema de modernidad tardía.

Por ello, develar cuáles han sido las razones por las cuáles la nomenclatura cambió de nombre antes del porfiriato y después de la revolución ayuda a comprender no sólo los efectos de la sucesión de una república dictatorial a una federal, sino también una serie de transformaciones urbanas que en varias ocasiones, han lapidado referencias al lugar en apoyo a conmemorar aquellos acontecimientos y personajes que se inmiscuyen en el proceso de la creación de un estado mexicano, no así en la consideración de los devenires sociales y espaciales de una ciudad de tradición conservadora, como lo fue en algún momento Guadalajara.

No es suficiente considerar exclusivamente la premisa de que la única razón que motivó tales cambios, fue la sucesión de diversos estadios políticos en el país. Si bien es cierto que hay una predominancia en las razones políticas por las cuáles la nomenclatura se vio seriamente afectada, existen casos en los que muy al contrario de lo que se pudiera pensar, hubo cuestiones inherentes a las transformaciones urbanas, influencias sociales, resistencias, e inclusive desestimación de su nombre actual oficial debido a que la vox populi ha conservado los viejos referentes en el imaginario colectivo.

Por ello, con el fin de esclarecer aquellos detalles diferenciales que han propiciado los cambios en los nombres de las calles en la ciudad de Guadalajara, se detalla en el ensayo el ejemplo de sucesiones toponímicas en 75 vialidades consideradas como históricas que integran la traza urbana (Villaseñor, 1986) para explicar de manera alterna e innovadora, una serie de efemérides, detalles de personajes históricos o simplemente referencias a los lugares que han caracterizado a algunos de los caminos, andadores o vías de comunicación en el centro de la ciudad y sus alrededores (Anexo Mapa 1). Por ello, se ubican en un mapa sencillo los nombres anteriores (Anexo Mapa 2) y las razones por las cuáles cambió la nomenclatura de la arteria en la misma ubicación (Anexo Mapa 3).

El ensayo está estructurado de acuerdo a la información que contiene la tabla (Anexo 4) cuyo material es parte de la indagación inicial (de forma somera) referente a los cambios y sus razones de la propia nomenclatura. Naturalmente no todas las calles han sido consideradas en la elaboración del ensayo. También es importante destacar los diversos vacíos de información que existen en la base de datos referencial, así como la discordancia de las fechas entre ambos cortes históricos.

Gracias a los prontuarios del maestro Epigmenio S. Ibarra (1917, 1930 y 1947), así como su directorio relativo a los cambios en la nomenclatura de calles (1927) devela cómo desde el siglo XIX a la fecha, los nombres adscritos en cada caso se ha ido sustituyendo continuamente. No fue sino hasta el año de 1915 con la introducción de la nueva nomenclatura numérica, en el que se impusieron la mayoría de figuras onomásticas, las cuales pasaron a sustituir las nociones espaciales que guardaban la mayor parte de las vías de comunicación.

Se integra en base a los datos de la tabla y la configuración espacial que guardan respecto a la traza urbana, un análisis enfocado a destacar no sólo los cambios de orden político, sino a explicar cómo por diversas razones, algunas calles tienen un nombre que si bien no es un referente espacial, se establecieron debido a los aportes de algún personaje local, cuya trascendencia fue digna de reconocimiento y dignificación. Asimismo, se intenta explicar la relación entre el crecimiento de la mancha urbana con la nomenclatura, ello con el fin de esclarecer de una forma alterna cómo la apropiación del espacio urbano tiene una íntima relación con los topónimos de las diversas vialidades céntricas y en sus alrededores.

A pesar de los rasgos comunes que tienen la mayoría de los centros históricos en el país, existen particularidades en cada uno de ellos que los hace distinguir de los demás (Pradilla, 2012: Pp. 27). Parte de esa peculiaridad que guarda cuada uno de ellos radica en la configuración que ha adquirido su nomenclatura urbana. Desde la división de la ciudad en dos ejes viales y cuatro sectores con una significación histórico-política[1] , hasta los acontecimientos que marcaron el devenir de una nomenclatura nominal enfocada a realzar los elementos y personajes del México independiente con sus diversas renuencias, han sido partes indiscutibles y singulares de gran parte de las ciudades en el país.

Así, el centro histórico de la ciudad de Guadalajara aún conserva la mayor parte de su traza original ortogonal en el primer cuadro de la misma. Las calles son numerosas debido a procesos de transformación, en los cuáles la ciudad sufrió por un proceso de metamorfosis para darle paso a la modernidad (Iteso 2001: p. 27). Es por ello que una cantidad considerables de calles son producto del crecimiento de la mancha urbana, la cuál trajo consigo sucesiones de abandono del centro y un paulatino poblamiento de las periferias alejadas de los comercios y servicios (Pradilla, 2012: Pp. 28).

Sin embargo, mientras aquellos se fenómenos se suscitaban, la nomenclatura de calles y avenidas en el centro históricos también sufrió de cambios importantes que marcaron el paso de una ciudad tradicional en dónde sus nombres hacían alusión a los elementos del entorno, a otra cargada de nombres cuya significación dentro del imaginario social no ha logrado los fines propuestos del estado, y los efectos colaterales son los siguientes: Desconocimiento del papel que jugaron los personajes históricos cuyo nombre es alusivo a una arteria de la ciudad, problemas de orientación debido a la falta de conocimientos tales como la nomenclatura numérica de 1915, desinterés por parte de la ciudadanía a su relación urbana, entre otras.

Las calles y avenidas que ahora cuya razón de cambio fue de orden político tenían una gran significación espacial y guardaban relación que aquello que les circundaba, por ejemplo la calle Madero por mucho tiempo fue conocida con el nombre de Placeres, ello debido a la concentración en sus linderos que un gran cantidad de centros de entretenimiento para adultos (Villaseñor y Villaseñor, 1986). Sin embargo, no todas las calles sufrieron el mismo proceso, algunas conservan referencias religiosas, otras son homenaje a ciertos personajes locales, algunas no cambiaron de nombre debido a la resistencia de los habitantes, unas más se originaron con los procesos de metamorfosis urbana, y pocas se han mantenido con el mismo nombre en el lapso temporal referenciado.

En el caso de las arterias que aún conservan sus referencias religiosas, se encuentra la avenida Fray Antonio Alcalde[2]. Los nombres que ha tenido, se relacionan tanto con el accionar del tal personaje, como con los elementos físicos y arquitectónicos a lo largo de la misma: “Catedral, Soledad, Consulado, Santo Domingo, Modestia, Energía, Firmeza, Templanza, Ocupación, Barranca de Belén”. (Preciado, 1927: p.5). Si bien es cierto que también fue nombrada con diversos valores, ellos quizá estén relacionados con la misma imponencia que ha tenido la vialidad a lo largo del tiempo.

En el caso de las vialidades que fueron un homenaje a personajes destacados tapatíos, podría señalarse el ejemplo de Enrique González Martínez, cuyo legado poético, médico y diplomático, sustituyó a un referente espacial en la nomenclatura, como el caso del nombre Parroquia. Pese a que las calles con menciones honoríficas sean pocas, son una buena alternativa en el modelo calle-personaje, al ser personalidades locales con algún logro o hazaña en particular, se vuelven un sustituto deseable, pese a que desconecta la relación calle-entorno en apoyo al modelo actual onomástico.

Otras vialidades han sufrido por diversos procesos de imposición referente a su nombre original relacionado con algún elemento espacial. Así, las calles históricas como Alameda, Cruz Verde, Hospital, Maestranza, Manzano, Mezquitán o Pavo, aún conservan sus nombres originales y su significación dentro de los entornos que les circunda es mayor, debido no sólo a la renuencia de los propios vecinos sino también al desconocimiento de la ciudadanía en general, al intentar dirigirse a una vialidad con un término, que en la mayor parte de los casos, hace alusión a un interés político de realce hacia ciertas efemérides o personajes relacionados con el actual ideal político del poder.

Por otra parte, aquellas vialidades que se generaron en los procesos de expansión de la ciudad con fines inherentes a la accesibilidad, supusieron el fin de grandes barrios emanados de un modelo de ciudad laberinto, cuyas calles no lograban abrirle el paso a grandes avances tecnológicos del transporte, tal como el caso de los automóviles. Sin embargo, a diferencia de los procesos de imposición de nombres con carga política (a excepción de la Avenida Federalismo, que por su amplitud y longitud tiene un nombre con una clara significación estatal y cuya placa conmemorativa se encuentra en el Parque Revolución), las calles emanadas de la transformación de la traza muestran un cierto equilibrio, tanto en lo referente a su significación espacial, como a la idea original con las que fueron planteadas.

Es precisamente la homologación de la nomenclatura en la mayor parte de ciudades del país, lo que provoca un necesario acercamiento a los localismos y su diferenciación. Según el geógrafo suizo Claude Raffestin (1980) son justamente las homogeneidades las que le otorgan mayor poder a la instancia del estado, sin embargo, el poder de los ciudadanos o miembros de una sociedad se puede adquirir también gracias a la exaltación de la diferencia y la heterogeneidad. Es por ello que las calles y avenidas que cuyo referente nominal, aún aparezca sin alteraciones gracias a la intervención de los sujetos inmersos, se vuelve uno de los principales transectos a seguir y tomar en consideración. La significación y armonía que guardan las calles cuyo referente no ha sido alterado, gozan de una relación simétrica entre hombre-entorno, cuya relevancia estriba en que es una de las principales añoranzas de todo estudio geográfico.

Hablar de aquellas vialidades que aún conserven su nombre es complicado. Algunas sufrieron la imposición de un referente político muy pronto, es decir, cuando la república apenas se encontraba en un proceso de estructuración. Por ello, es difícil hablar de calles (al menos en el centro histórico de la ciudad) que aún conserven su nombre original, sin la intervención de uno o más sujetos de competencia. El estado mexicano ha enfocado sus intentos en el establecimiento de un sistema de referencia con el cuál sus ocupantes sientan orgullo por la pertinencia hacia una nación. La explicación del porqué hoy en día se tiene un sistema de vialidades relacionadas a una serie de añoranzas políticas, aclara el porqué a raíz de un cambio (cuya apariencia pudiera considerarse como intrascendental) logran adherirse en un imaginario social, y provocar reacciones tan diversas, que incluso pueden dañar una identidad local.

Como si hubiese sido una extraña coincidencia, el reemplazo de la mayor parte de la nomenclatura socioespacial de la ciudad, representó un elemento correlacionado con el inicio de la expansión horizontal de la misma y su situación cada vez más dispersa. Así, con el paulatino abandono de las clases potentadas del núcleo urbano hacia los linderos de la misma (Pradilla, 2012: Pp. 28), el centro histórico se volvió un enclave de redefiniciones, cuyas consecuencias son palpables y están a la vista de todos. El nombre de las calles poco se tomó en cuenta al hablar de tales procesos, a pesar de dejar desprovista de significación referencial a más de una vialidad, la cuál pasó a convertirse en un vacío colectivo, y su única representación es la de un estado cuya debilidad, debe ser resarcida a través de la mayor parte de medios posibles.

Así, al estar desprovista de una significación nominal, las calles del centro de la ciudad provocaron una pérdida irrecuperable de identidad. Al deslindar el terruño de la realidad con una serie de simbolismos, en varios casos difícilmente reconocibles, se facilitó un proceso de expulsión poblacional cuyo nexo perdido, intentarían recuperar en otro lugar. La geografía de la emancipación generada, propició y coadyuvó en la actual configuración de la traza y dimensiones urbanas.

El desligamiento de la nomenclatura con el entorno, también es culpable en cierta forma del completo abandono de inmuebles históricos que hoy en día, se debaten en pie. Así, los nombres de grandes políticos liberales, y efemérides revolucionarias e independentistas en lugares inconexos, sólo propició un deterioro en la configuración del núcleo central. Actualmente, la relación de la significación entre hombre-entorno dentro del centro histórico está íntimamente relacionada con el lugar, llámese Catedral, Teatro Degollado, Biblioteca Iberoamericana, Parque Morelos, entre otros, dejan de lado la inexistencia de corredores cargados de historias cuyo olvido, se dilapidó cuando la calle dejó de ser del ciudadano, para convertirse en moza del estado.

Cabe hacer la pregunta, ¿Por qué enfoques tan inusuales logran explicar los cambios en la configuración urbana de una ciudad? En primer lugar debe tenerse en consideración que el nombre establecido en una calle cualquiera guarda una relación tripartita entre sujeto-vialidad-significación. Las relaciones positivas y negativas entre los 3 elementos básicos es facilitada o impedida por un estado que labora mediante relaciones verticales. Las decisiones se imponen de arriba hacia abajo y corresponde al sujeto intervenir con su renuencia para conservar la significación, y por tanto, identidad de su terruño o comunidad.

De no hacerlo, la relación positiva entre los 3 elementos básicos, se verá afectada por la introducción de un elemento exótico. Si bien puede ser la creación de una nueva manzana de suelo urbano, alteraciones en las fachadas y entornos vecinales, nuevos vecinos que migran de otros lugares, y demás elementos importantes, el cambio de la nomenclatura influye y afecta de manera directa, cualquier modificación en la configuración de las diversas calles y avenidas del centro histórico.

En el caso específico de Guadalajara, de los 75 casos, la mayor parte de los cambios corresponden a razones de carácter político. La configuración nominal de la calles del centro histórico parece ser una especie de simbolismo independentista, liberal, anticonsevadurismo, y antidictatorial. Gracias a ello, la historia y característica particular de la ciudad se ha perdido y dilapidado con el paso del tiempo. La población ignora que vive circundada por calles cuyo valor sólo es importante durante lapsos efímeros o intermitentes.

El cambio no supuso una facilitación de las biografías de personajes históricos, que irían a referenciar su espacio vivido. El estado creyó que el simple hecho de enseñar la historia oficial en las escuelas públicas facilitaría la asimilación y adaptación en las personas y sus pensamientos. Lo cierto es que, a casi 100 años de haberse propagado dichos cambios, las calles pierden día a día parte su integridad. Los barrios antiguos que colindan con el centro histórico se vuelven espacios de reserva para el comercio y servicios. Pareciera como si la única oportunidad de restaurar en el imaginario el valor histórico de las calles sea mediante la gentrificación o elitización central de la ciudad, aunque ello no logre recuperar la identidad inicial, que por mucho tiempo representó el devenir armónico del núcleo central.

La ciudad de Guadalajara, y en específico su centro histórico, viven una situación de decadencia cuya explicación se ha remitido únicamente a la evolución demográfica y el crecimiento de la mancha urbana de la ciudad. No es posible concebir ni explicar todo abandono del centro mediante la identificación de patrones en la generalidad. Son las pequeñas especificidades, como el caso de las razones que motivaron el cambio de la nomenclatura en dos periodos de interés particular, las que permiten acercarse tanto a la historia, como a la naturaleza y fundamentación del porqué hoy en día, se vive una situación particular y no otra.

Conclusiones.

El cambio en la nomenclatura de las calles y avenidas tapatías, así como las razones que lo acompañaron, es un elemento importante de análisis para entender de forma alterna, los procesos de re-significación y re-identidad generados a partir de tal acontecimiento. El enfoque ayuda a entender, cómo los nombres que acompañaban a cada una de ellas, guardaba relación con aquello que se desenvolvía en ambas aceras. De importancia secundaria dentro de los estudios inherentes a las transformaciones de las ciudades y sus centros históricos, el presente ensayo ayuda a resaltar la importancia significativa que puede suponer la consideración de la temática dentro de las investigaciones como factor primario.

Dentro de la ciudad de Guadalajara, gran parte de las vialidades sufrieron cambios en sus nombres debido a procesos de realce político hacia ciertos personajes y efemérides relacionadas con los actuales agentes del poder estatal. Así, la ciudad tradicional e históricamente construida perdió parte de su significado en el momento que se rompió la vinculación entre el espacio y la vía de comunicación, propiciando la creación de un centro histórico de los lugares, las iconografías o atractivos dispersos, que no fue posible rescatar junto con aquellos elementos de modos y costumbres, los cuáles se encargaban de dar cohesión y apego al barrio central.

He aquí el momento en que la importancia de la consideración de la nomenclatura de calles y avenidas cobra una relevancia importante, y no solamente secundaria dentro de los estudios sobre expansión de la mancha urbana y el paulatino abandono de la zona central. Como una temática de interés particular, la consideración de dos cortes temporales junto con aquellas vialidades que aún conservan su nombre original debido a la intervención civil o del vox populi, logra resaltar aquellas peculiaridades que marcaron el ir y devenir de una metrópoli en particular, en este caso: el centro histórico de Guadalajara.

Si bien desde un primer momento se infirió que la mayor parte de vialidades habían cambiado de nombre debido a razones de carácter político, también se resaltó la importancia de mencionar y explicar aquellos fenómenos o consideraciones diversas, que marcaron el inicio del periodo referente al nombre de una vialidad en particular. Gracias a ello, con los aún escasos datos que fueron utilizados para redactar el presente ensayo, se logró dilucidar entre razones de tipo religiosa, honorífica, relacionada a las transformaciones de la traza urbana, con la renuencia de una confluencia de ciudadanos particular, o simplemente, aquellas que aún conservan (pese a todos los cambios) su nombre original.

El punto de mayor interés estriba en que contrario a lo que supondría una aproximación apriorística, no todas las calles han sido cambiadas por razones políticas, si bien es cierto que aquellas que aún conservan sus nombres originales, fueron sometidas a un proceso de transformación inducido, los intentos por promover un nuevo nombre de interés estatal no tuvieron éxito debido a que la propia población, no asimiló su decisión y conservó el simbolismo, identidad y relación espacial.

Sin embargo, la investigación aún está lejos de cumplir los objetivos planteados desde un principio, aunque la información pionera que se ha ido extrayendo de diversas obras históricas y contemporáneas da grandes muestras de oportunidad para explicar en una forma alterna, el porqué de diversas alteraciones y expansión de la macha urbana, se necesita recoger las opiniones emanadas de los agentes que han estado relacionados con los procesos de imposición y asimilación de los cambios en la nomenclatura, así como sus percepciones y puntos de vista acerca de los ires y devenires, planteado desde un principio. El acercamiento cualitativo alrededor de los cambios de nombre en las diversas vialidades del centro histórico, ahondará y complementará aquellos estudios que se han quedado en el análisis superficial de las transformaciones urbanas que ha sufrido la ciudad.

No es posible ni deseable limitar los enfoques de investigación en una temática particular, puesto que provocaría la generación de datos similares o continuos. Más allá del encuentro neopositivista y crítico-radical que ha supuesto el abordaje de la ciudad hoy en día por el trabajo geográfico, es importante remitirse a la historia para poder conocer el trasfondo de cambios sociales, políticos, y espaciales que han forjado la situación particular actual, de decadencia en los centros históricos.

La inexistencia de obras bibliográficas cuyo tema central o secundario se encuentre relacionado con el cambio de las calles en la ciudad, supone una oportunidad para la generación de nuevo conocimiento que aliente y ayude a profundizar el abordaje de una temática de gran potencial y pertinencia científica. La perspectiva geográfica ayudará a entender los nexos entre el poder estatal, y los 3 elementos básicos (sujeto-vialidad-significación) tanto en sus relaciones negativas o positivas, dando pautas o recomendaciones para que las situaciones que han provocado grandes pérdidas significativas o identitarias, se intenten paliar o revertir.

El centro histórico no puede seguir deteriorándose mientras se sigue un modelo orientado a la circulación por arterias viales mediante vehículos motorizados. Es importante esclarecer aquellos elementos, fenómenos, efemérides o causas que provocaron la actual decadencia del mismo mediante la mayor cantidad de enfoques posibles. Sólo la complementariedad entre ellos logrará proponer soluciones integrales a un problema de difícil arreglo.

Para el caso específico de Guadalajara, el presente abordaje inicial ha logrado con pocos datos, destacar la generación de ciertas problemáticas a raíz de la comparación en base a dos cortes temporales de la nomenclatura de la ciudad, y las razones que propiciaron el cambio. Así, se ha llegado a la conclusión de que las injerencias políticas en sustitución con relaciones espaciales calle-entorno, han penetrado de forma negativa en el imaginario social, y cuyo poder explicativo podría utilizarse para mostrar cómo un simple cambio referencial en alguna vialidad en particular, puede desatar diversos fenómenos que llevarán, en una mala planeación, a un desorganización y desvinculación espacial.

¿Es pertinente la consideración de la nomenclatura de las calles para un estudio geográfico? A pesar de que en esencia, pueden ser simples placas que ayudan a orientar y facilitar el acceso y movimiento por la ciudad, su función dentro de la ciudad y el imaginario social rebasa por completo la consideración de un simple referente nominal. El nombre de la calle y sus cambios a lo largo de tiempo no sólo explica estadios políticos o formas en que eran nombradas las calles, también develan transformaciones en la urbe, la existencia de diversos elementos del entorno en el pasado, la presencia de límites que ahora forman parte de un continuo urbano, la apropiación y abandono de los espacios, la relación que guarda el nombre de la vialidad con las personas y sus actividades en un momento dado, y algunas complementarias que podrían justificar aún más el enfoque y su relación con la disciplina.

Finalmente, a pesar de que la mayor parte de las vialidades tengan un nombre de referencia política, el control del estado en la nomenclatura no ha podido penetrar de forma apabullante en las personas. Las diversas renuencias y nombre atípicos rodeados por calles con personajes liberales, independentistas o fechas conmemorativas, son los puntos de inflexión que podrían coadyuvar en un futuro no muy lejano en la recuperación de significaciones, identidades, historias, y la restauración de un centro histórico que pide a gritos una peatonización y segunda oportunidad.

Notas


[1] Recordando, la ciudad de Guadalajara además de ser dividida en cuarteles que correspondía a un número determinado de manzanas tomadas en muchos casos, de manera arbitraria pero que facilitaban la numeración de las casas e inmuebles, también lo fue por Ejes y Sectores. El eje norte sur era, en efecto, la Calzada de la Independencia y el eje este oeste o bien, oriente poniente estaba conformado por la Calle Tenochtitlán (hoy Avenida Gigantes), en relación a sus árboles alrededor) y por la Calle Morelos. Los sectores eran el Hidalgo (al noroeste del eje), Juárez (al suroeste), Libertad (al noreste) y Reforma (al sureste). La razón de ser de tal encuadramiento se basó en el personaje-aportación, así Hidalgo abolió la esclavitud y Juárez introdujo la reforma que le quitaba el poder a la iglesia católica.

[2] ALCALDE Y BARRIGA, ANTONIO (1701-1792). Prelado y religioso dominicano español, que fue aquí obispo de Yucatán, de 1763 a 1771, y de Guadalajara, de 1771 hasta su muerte; en esta última diócesis realizó una gran labor de beneficencia y construyó el grandioso Hospital de Belén, edificio que actualmente lleva su nombre; promovió la fundación de la Universidad y la Escuela de Medicina de Guadalajara. Tomado de: Obras Públicas Guadalajara (2010). ¿Sabes quienes fueron los nombres de las calles por donde vive? Consultado en Junio 5, 2014 en http://obraspublicas.guadalajara.gob.mx/nomenclatura/calles.html.

Fuentes de Información

· ITESO (2011). Movilidad una visión estratégica en la zona metropolitana de Guadalajara. Guadalajara: CEIT-ITESO.

· Pradilla Cabos, Emilio. (2012) “Los centros históricos en las metrópolis de hoy” en González, Carmen Imelda y Hiernaux, Daniel (Comops.). (2012). Espacio-temporalidad y prácticas sociales en los centros históricos mexicanos, Querétaro: Editorial Universitaria Universidad Autónoma de Querétaro.

· Preciado, Epigmenio S. (1917). Prontuario de la nueva nomenclatura de Guadalajara 1915-1917. Guadalajara: Libreria Carlos Moya .

· Preciado, Epigmenio S. (1927). Directorio general de la nomenclatura de Guadalajara. Desde principios del siglo xix hasta hoy. Guadalajara: Escuela Tipográfica Italiana.

· Preciado, Epigmenio S. (1930). Prontuario de la nomenclatura de Guadaljara, Jalisco, México. Guadalajara: Escuela Tip. Italiana.

· Preciado, Epigmenio S. (1947). Prontuario de la nomenclatura de Guadalajara, Jalisco, México. Guadalajara: Escuela Tip. Italiana.

· Raffestin, Claude (1980). Por una Geografía del Poder. Zamora: El Colegio de Michoacán.

· Ramos López, José Manuel (2009). Los documentos... Un tesoro. Gaceta Municipal Ayuntamiento de Guadalajara, 1022, 9-12.

· Villaseñor y Villaseñor, Ramiro (1986). Las calles históricas de Guadalajara. Guadalajara: UNED.

Fuentes Electrónicas:

· Obras Públicas Guadalajara (2010). ¿Sabes quienes fueron los nombres de las calles por donde vive? Consultado en Junio 5, 2014 en http://obraspublicas.guadalajara.gob.mx/nomenclatura/calles.html.

Anexos:

clip_image002clip_image004

clip_image006

Anexo 4: Tabla con la Información detallada referente al cambio y razón de la nomenclatura de las calles históricas.

No. Calle

Nombre Actual

Nombre Anterior

Razón de Cambio

1

Manuel Acuña

Del Gallito

Política

2

Alameda

Paseo de la Alameda

Crecimiento de la Mancha Urbana

3

Av. Alcade

Santo Domingo

Político-Religiosa

4

Altamirano

Calle Nueva

Crecimiento de la Mancha Urbana

5

Juan Álvarez

Beaterio

Política

6

Angulo

Calle Nueva

Política-Crecimiento de la Mancha Urbana

7

Juan José Baz

Sin Información

(Política)

8

Belén

Parián

Espacial

9

Miguel Blanco

Aranzazú

Política

10

Brillante

Calle Nueva

Crecimiento de la Mancha Urbana

11

Calpulapan

Sin Información

Política

12

Camarena

Calle de los Pericos

Política

13

Venustiano Carranza

Cerrada La muela del diablo

Crecimiento de la Mancha Urbana

14

Marcos Castellanos

Jesús Camarena

Crecimiento de la Mancha Urbana

15

Calle de los Colegiales

Calle Nueva

Crecimiento de la Mancha Urbana

16

Comercio

Sin Información

Sin Información

17

Contreras Medellín

Sin Información

Sin Información

18

Avenida Ramón Corona

Palacio

Política

19

Colón

Calle de la Aduana

Histórico-Simbólica

20

Mariano Bárcena

Calle Cerrada Jesús María

Política

21

Coronilla

Callejón Corona

Política

22

Cruz Verde

*Confederación Revolucionaria

Sin Cambios

23

Juan N. Cumplido

La Caja de Agua

Política

24

Degollado

Costado de San Agustín

Homenaje

25

Avenida 16 de Septiembre

San Francisco

Política

26

Escorza

Sin Información

Sin Información

27

Esmeralda

Calle Nueva

Crecimiento de la Mancha Urbana

28

Avenida Federalismo

Moro y Escobedo

Crecimiento de la Mancha Urbana

29

Galeana

Galeana

Sin Cambios

30

Jacobo Galvez

San Cristóbal

Homenaje

31

Garibaldi

San Diego

Política

32

Enrique González Martinez

Parroquia

Homenaje

33

González Ortega

Tapias o Huerta de Santa Mónica

Política

34

Donato Guerra

Del Rastrillo

Política

35

Heroes

Callejón de San Francisco

Política

36

Herrera y Cairo

Ranchito

Política-Homenaje

37

Hospital

*Fortuno Arce

Sin Cambios

38

Huerto

La Horca

Sin Información

39

Humboldt

Humboldt (Cambio de Ubicación)

Crecimiento de la Mancha Urbana

40

Calzada de la Independencia

Río San Juan de Dios

Física

41

Jesús

Juan Antonio de la Fuente

Religiosa

42

Juan Manuel

Campos Eliseos

Social

43

Independencia

Sin Información

(Política)

44

Avenida Benito Juárez

Al Oriente Coliseo-Al Poniente Del Carmen

Política

45

Avenida Chapultepec

Avenida Lafayette

Política

46

Langloix

Sin Información

Sin Información

47

Liceo

Seminario

Cultural

48

López Cotilla

Del Refugio, Arrepentidas o Recogidas

Homenaje

49

Pedro Loza

Del Santuario

Político-Religiosa

50

Madero

Calle de los Placeres

Política

51

Maestranza

*Brasil

Sin Cambios

52

Manzano

*Guelatao

Sin Cambios

53

Mezquitán

*Av. del Trabajo

Sin Cambios

54

José Ma. Morelos y Pavón

Varios Nombres. Nota 2.

Política

55

Pedro Moreno

Varios Nombres. Nota 3.

Política

56

Avenida Miguel Hidalgo y Costilla

Varios Nombres. Nota 1.

Política

57

Avenida Enrique Díaz de León

Av. Munguía

Política

58

José Silverio Núñez

Plazuela Santo Domingo

Política

59

Ocampo

Sin Información

Sin Información

60

8 de Julio

Fuerte de San Cristobal

Política

61

Pavo

*Jesús Carranza

Sin Cambios

62

Penitenciaría

Penitenciaría

Sin Cambios

63

Puebla

Sinaloa

Crecimiento de la Mancha Urbana

64

Pino Suarez

Alhóndiga

Política

65

Rayón

Calle de los Pericos

Política

66

Reforma

Varios Nombres. Nota 4.

Política

67

Pedro Rioseco

Sin Información

(Política)

68

Agustín Rivera

Sin Información

Sin Información

69

Prisciliano Sánchez

Sin Información

(Política)

70

San Felipe

Neptuno

Religiosa

71

Santa Mónica

Sor Juana Inés de la Cruz

Religiosa

72

Leandro Valle

Las 9 Esquinas

Política

73

Trinidad Villagomez

Sin Información

Sin Información

74

Ignacio Zaragoza

Cerrada de Santa Mónica

Política

75

Libertad

Tequezquite

Política

*Se intentó imponer tal nombre, pero por diversas razones, se rechazó.

( ) Se infiere que fue debido a una causa política debido al nombre actual de la vialidad.

Nota 1: A Belén Santa María de Gracia, de Liceo Estanco de Tabaco, al poniente La Merced, desde Jesús Los Naranjitos; de Liceo a Pedro Loza La Moneda.

Nota 2: Primer tramo: San Agustín, 2do Municipalidad, 3ro Sagrario y 4to Santa Teresa.

Nota 3: Oriente: Calle Real, Calle Ancha. En la 1ra nomenclatura, La Constitución, de la Cárcel y Loreto.

Nota 4: Defensa, Av. Del Bosque, Resistencia, Igualdad, Escritorios, Fuente de Sto. Domingo, Cerrada de Sta. Mónica, Veracruz, Primera Norte Sur, y San Jorge.

Fuente: Villaseñor y Villaseñor, Ramiro (1986). Las calles históricas de Guadalajara. Guadalajara: UNED.

 

jueves, 8 de mayo de 2014

La introducción de la nomenclatura numérica Tapatía en 1915: ¿Primeros pasos del colapso de una ciudad cohesionada e identitaria?

Aunque sea un plano geomético e inexacto, es una realidad que la ciudad de Guadalajara experimentó un crecimiento exponencial de su mancha urbana tan alto, que en siglos atrás jamás se hubiese contemplado.
Mucho se ha hablado ya de que a partir de la década de los 50’s, la ciudad metropolitana de Guadalajara pasó por una metamorfosis caracterizada, entre otras cosas, por la adaptación de sus calles coloniales estrechas y cerradas, para darle paso a la modernidad, tanto arquitectónica como tecnológicamente hablando. Una de esas razones importantes era la incapacidad de proveerle al automóvil un lugar en la ciudad, además de las arterias principales o las angostas calles, en las que difícilmente entraban o salían. Pues bien, quizá el verdadero cambio comenzó varios años atrás. 

Si bien en aquella época el ayuntamiento se vio en la penosa tarea de demoler inmuebles de alto valor histórico así como también, barrer con calles completas para crear amplias avenidas capaces de aglutinar la mayor cantidad de vehículos (como es el caso de las calles Moro y Escobedo que posteriormente se nombraría como Avenida Federalismo Norte y Sur), ello son sólo efectos o consecuencias, aspectos sintomáticos que propiciaron tales decisiones infundadas y atroces. Los orígenes de la ciudad cargada con relaciones asimétricas[i]  podrían remitirse a la introducción de la nomenclatura numérica en el año de 1915.

¿En qué consistía tal negocio[ii]? Para no caer en una explicación mecanicista y demorada, citaré un texto anecdótico que aparece en la obra: “Prontuario de la Nueva Nomenclatura de Guadalajara, 1917” del Maestro Epigmenio S. Preciado.

“Luis y Manuel, se encontraron en la Plaza de Armas, según Manual, y de La Constitución, según Luis, y sin ningunas (sic.) preámbulos Manuel le dice a su amigo. - ¿Qué te parece de esta enredada nomenclatura que se nos quiere meter por la fuerza? ¿Quién va a descifrar este laberinto de sectores y de números en lugar del nombre de los barrios y de las calles? A mí me parece mucho más claro decir: Mi amigo Juan vive por el barrio de Analco, Calle de La Salud, número 40, que dar las mismas señas o sea mismo domicilio reduciendo a sectores y números; eso no lo entiende nadie.[iii]

Contestando Luis a su amigo, le dice: - Estás en un error, querido amigo; la nueva nomenclatura es mucho más sencilla, clara y precisa que la anterior, y solamente no la entenderá quien no se proponga hacerlo. Dices que tu amigo Juan vive en la casa número 40 de la Calle de La Salud; si tú no supieras a esa casa, ¿me podría decir por qué rumbo queda de la ciudad?

Manuel. – Claro que no; pero como ya sé, si alguien me preguntara le diría: Tome usted esa calle que ahora le dicen número 3, que antes se llamó Pedro Moreno, y más antes de Loreto; la recorre hasta la Calzada Independencia; toma y sigue esta calle hasta la de Catalán; sigue esta calle hasta que encuentre la de Analco hasta la de la La Salud y allí busca usted el número 40; allí vive mi amigo Juan.

Luis. – Pues amigo mío, tu relación me parece bastante larga, y no puede abreviarse; veamos mi prontuario … La …. Salud o Constitución; Sector Reforma, de W[iv] a E número 11. El Sector Reforma ocupa la parte Sureste de la ciudad, luego, queda en esta dirección … (lo indica). La Calzada de la Independencia forma el Eje Sur[v] ; tomo o sigo dicho Eje hasta llegar al número 11 es que el de la calle que busco; y como la casa de Juan tiene el número 40, está en la primera cuadra, y precisamente a mi derecha, que es (sic.) precisamente el lugar correspondiente a los números pares, pues en cada cuadra regular hay 50 números.

Oye Luis; estoy viendo que tienes razón; la cosa no está tan difícil como yo la creía. Ahora déjame buscar en tu librito la calle número 44 del Sector Juárez; pues tengo un asunto que arreglar por allá: El Sector Juárez ocupa la parte suroeste de la ciudad… 2 … 4 … (sic.) 44! Esta es la calle que busco. Estamos cerca de la Calle 14; para 44 faltan 30, en consecuencia, andando 15 cuadras al Poniente, estaré en la calle que deseo.

Gracias amigo; estoy convencido de que la nueva nomenclatura es más precisa, más clara y mucho más sencilla que la anterior en la que tanto abundan nombres y situaciones de calles que es difícil de retener en la memoria”. (Pp. 26-27).

¿Quién hubiera podido imaginar que la historia hoy en día tendría un valor tan doloso para la sociedad tapatía?

¿Por qué acabar con la vieja costumbre de remitir espacialmente a las personas por el nombre realzador de una calle? ¿No es acaso un intento por perder el valor histórico e identitario de la ciudad? Si bien es cierto que podría resultar más atractivo y sencillo, la triste realidad es que no conllevo cambios positivos. En aquella época hubo intentos de renombrar algunas calles de la ciudad que quedaban con referencia a los aspectos del entorno que las rodeaba, por elementos que idolatraban la ruptura de dictaduras y realzaban la situación federal, liberal e independiente de la nación. Así, por ejemplo, la Calle Cruz Verde quiso ser nombrada mediante un decreto como “Confederación Revolucionaria”, desgraciadamente, el vox populi no dejó de utilizar el viejo nombre y propició que en poco tiempo la calle recuperara su nombre original.

Son precisamente esas renuencias colectivas las que le propician mayor valor histórico e identidad a la ciudad, es el poder horizontal del gremio social, no de aquel que sólo busca controlar, manejar o manipular la vida cotidiana de las personas con un un sin fin de códigos comunicativos orientados a romper viejas estructuras, identidades, o arraigos por un nuevo modelo de control poblacional en donde se prive a las personas de su micropoder, por otro basado en relaciones verticales que propiciará las causas o elementos sintomáticos que años después, coadyuvarán a establecer el nuevo modelo basado en la emancipación, la expansión territorial, explosión demográfica, así como también,  un nuevo elemento de movilidad colectiva: El auto y el autobús motorizados.

Es curioso pero todo parece indicar que el paso a la modernidad significó en el fondo la ruptura de viejas estructuras territoriales, la gente poco a poco olvida que su ciudad está dividida en sectores, olvida que alguna vez las calles tenía nombres acordes a lo que en el entorno se gestaba, es decir, había una armonía compuesta por relaciones simétricas entre la administración municipal y los habitantes de la ciudad, hoy todo ello es parte de la historia, aún y considerando sus grandes excepciones, el análisis superfluo en relación al crecimiento exponencial de la ciudad poco toma en consideración aquella territorialidad que guardaba la ciudad, en dónde sin duda la identidad y el arraigo a algún barrio tradicional así como de sus tradicionales calles que los envolvían eran un corolario que siempre estuvo de boca en boca.

La estructura de la ciudad tapatía de hoy parece no ir a ninguna parte, los lugares o direcciones continuamente están perdiendo su significante y su significado, los símbolos se convierten en simples signos o hasta estigmas urbanos, imágenes del dolor, la apatía, la vergüenza son cada vez más comunes. El arraigo se pierde en el momento en que la ciudad abarca una hectárea más de territorio y se colma de relaciones sociales asimétricas o excluyentes. La ciudad sigue el mismo modelo eurocentrista basado en el anonimato de las personas, ¿a dónde llegará todo esto? Parece olvidarse que el siguiente proceso antes de la catástrofe es la revalorización de lo histórico, y por ende ciertas medidas que logren rescatar un paisaje que es asesinado constantemente por bodrios y disonancias arquitectónicas que nada tienen que ver, con el verdadero origen y tradición de la perla de occidente.


[i] Según Claude Raffestin, las relaciones asimétricas se caracterizan cuando la comunicación entre dos actores sintagmáticos es interrumpida en un sistema sémico.

[ii] Negocio en su sentido significativo de ejercicio.

[iii] Haciendo alusión a la nueva nomenclatura numérica.

[iv] Orientación Espacial Oeste.

[v] Recordando, la ciudad de Guadalajara además de ser dividida en cuarteles que correspondía a un número determinado de manzanas tomadas en muchos casos, de manera arbitraria pero que facilitaban la numeración de las casas e inmuebles, también lo fue por Ejes y Sectores. El eje norte sur era, en efecto, la Calzada de la Independencia y el eje este oeste o bien, oriente poniente estaba conformado por la Calle Tenochtitlán (hoy Avenida Gigantes, en relación a sus árboles alrededor) y por la Calle Morelos. Los sectores eran el Hidalgo (al noroeste del eje), Juárez (al suroeste), Libertad (al noreste) y Reforma (al sureste). La razón de ser de tal encuadramiento se basó en el personaje-aportación, así Hidalgo abolió la esclavitud y Juárez introdujo la reforma que le quitaba el poder a la iglesia católica.

jueves, 13 de marzo de 2014

Memorias de un ente macrocefálico: La Ciudad de Guadalajara.

"La ciudad está hecha para el automóvil". Memorias de un sujeto que le ha dado paso a la modernidad tardía. La representación característica de Guadalajara en un diseño cartográfico mostraba una morfología basada en el plano ortogonal (aquel cuyas esquinas eran ángulos rectos de 90°). En la imagen: Un documento facsímil a un plano de 1800 cuando aun conservaba sus bellos atributos estéticos.

Desde su fundación y asentamiento definitivo, la ciudad de Guadalajara se ha caracterizado por estar orientada en su gran parte hacia la actividad comercial. Aunque hubo periodos en que la industria significó un motor importante para su crecimiento, la ponderación de sector terciario se ha colocado siempre la presea de oro. El típico “micronegocio” diametralmente opuesto a las grandes empresas y corporaciones de la capital del país, provocó que se le haya catalogado desde un típico “pueblo bicicletero”, hasta “un rancho grandote”, en alguna de sus épocas de desarrollo.

¿Cómo ha sido posible que una ciudad haya crecido tanto en tan poco tiempo? Aunque no en población, la extensión horizontal de la perla tapatía llama la atención desde lo alto de un avión, los cerros que la protegen o desde encima de algún monumento o edificio moderno que se distingue en el horizonte, la razón definitiva estriba en su continuidad temporal y gran éxodo rural. Así como el barrio del “El Retiro” envolviendo al Parque Morelos en tres direcciones, recibió a una cantidad de población considerable del municipio de Yahualica de González Gallo,  la posición geográfica ha provisto a Guadalajara de un protección ante amenazas revolucionarias, federales o religiosas. Aunque guarde una eminente característica conservadora, el actual modelo de desarrollo urbano, responde más a adaptaciones que vanaglorian el uso del automóvil y que en su momento, dominaron los planes de desarrollo de los grandes países europeos o del mismo vecino norteamericano.

La constante evolución morfológica de una organización social compleja, ha sido difícil de retener en un mapa o plano, la representación de un macrocéfalo hoy en día, se vuelve una paradoja, ¿es posible capturar una ciudad en un paisaje y a la postre, compararlo con la realidad una semana después?
En su momento la ciudad guardaba una exclusión socialmente aceptada a lo largo del Río San Juan De Dios, en el oriente vivían los obreros, peones y jornaleros que dedicaban su vida a laborar en el comercio o la industria, y en el poniente la clase pudiente, aquella que mantenía modos de vida conservadores, formales y religiosos. Era una dicotomía diáfana, no tenía porqué ponerse en tela de juicio tal separación; hoy en día, aunque se parte de supuesto de una ciudad más rica y equitativa, lo cierto es que la separación invisible entre aquellos que dominan la producción y distribución[i] de bienes y quiénes alimentan ese mecanismo, sigue estando vigente.

Pero, ¿y qué ha pasado con esa expansión y difusión espacial que la hace hoy en día distanciada en relaciones tiempo-espacio? Por un lado la descentralización de las actividades del centro y una dispersión espacial de las diversas actividades económicas, y por otro, la gran especulación inmobiliaria que ha creado centros aglutinadores de alta plusvalía o lo que sería lo mismo microciudades amuralladas. La expansión de la mancha urbana ha sido consecuencia aun en mayor medida por esa eclosión de viviendas de autoconstrucción de gente que no podía acceder a un hogar de forma regular. La ciudad ha tenido que adaptarse a las necesidades de una población dispersa (poniente) y concentrada (sur-oriente), aunque cada vez se torna un reto de verdadero contorsionista, dotar de servicios y accesibilidad  a una cantidad ínfima de personas con características y patrones de movilidad inconmensurables.

Ahora, los retos de las estancias gubernamentales se enfocan a desarrollar un nuevo modelo de movilidad que en nada resultará satisfactorio. La cantidad de automóviles en circulación está fuera de las capacidades de la ciudad, el servicio público es insuficiente, los problemas de contaminación son  alarmantes, las imágenes tristes e impotentes de ver a una mayor población indigente o los propios indígenas que continúan alimentando ese éxodo rural y urbanización del país no cesan. Guadalajara está al borde de la parálisis, una ciudad que en su momento fue bella, esplendorosa, reconocida por sus obras arquitectónicas, el eclecticismo de los hermanos Barragán, las fincas francesas que en el porfiriato se construyeron, los grandes museos y cines que ahora están en el abandono o son estacionamientos. El Teatro Cuauhtémoc, El cine Del Bosque que proyectaba cintas independientes, el gran Parque Alcalde, o el Agua Azul, hoy no son más que iconografías vacías, con una historia de auge y decadencia por detrás. 

Aunque haya zonas como el "Cerro del Cuatro" en dónde prácticamente la mancha urbana ha rebasado las barreras "visibles" del Valle de Atemajac, el crisol original de la ciudad tiene mucho tiempo de haberse roto, el contenedor ortogonal ha dado paso a una morfología de plato roto con calles cada vez más abiertas para el transporte, dificultando la movilidad peatonal a pasos agigantados. (Fotografía tomada para exaltar la arquitectura de La Iglesia de La Luz del Mundo).
¿Es eso a lo que llaman eclecticismo? Se ha creado a una metrópoli incompleta monstruosa, dónde aun existen servicios especializados que sólo se encuentran en la capital del país, aunque de cierta forma, México siga siendo un país centralizado, aún y con el federalismo, cuya insignia en el Parque de la Revolución y la propia avenida, no hacen más que alardear a un estado que es totalmente falso, corrupto y dañino. ¡Hasta cuándo entenderán que no sólo es la movilidad! ¡Hasta cuándo verán las demás problemáticas! ¡Hasta cuando seguirán tomando al transmigrante centroamericano como un tema tabú! ¡Hasta cuando dejarán que se exploten a niños en los principales cruces de la ciudad! ¡Hasta cuando protegerán a los indígenas que llegan a la ciudad y los hechan del centro cuando su única forma de manutención es vender sus artesanías allí! El gran macrocéfalo mexicano llamado Guadalajara pide a gritos un arreglo, pero el mismo debe venir de todos. Ante todo el ser humano primero, después que metan los coches que quieran. ¿Será que pido mucho o no se tiene derecho a pedir? Todos somos tapatíos, hasta los chilangos esos que llegaron y acabaron con prácticas laborales sanas y benignas. Esperemos que en un futuro no muy lejano, ese eclecticismo dé paso a una cuidad neo conservadora (no en el sentido político de la palabra), en dónde lo bello que ahora se tenga, prospere y enaltezca la imagen de una (con todo) bella ciudad.


[i] “El poder no es de aquellos que detentan el poder, sino de aquellos que controlan los flujos”.  Milton Santos.